12 febrero 2006

Maruja Muci y Bert Kaempfert

Hoy cayó en mis manos el disco "Dreaming in Caracas" de Maruja Muci. Impactante trabajo gráfico en el empaque, fue mi primera impresión. El título de la producción, claramente alusivo al clásico "Dining in Caracas" de Aldemaro Romero, prefiguraba lo que iba a oir. Al escucharlo, recordé de inmediato el ubicuo "A Swingin' Safari" de Bert Kaempfert (la versión teutona de Paul Muriat o Ray Conniff). En mi niñez clasemediabaja de ciudad pequeña, cuando se iba de visita familiar a una casa era usual que toda la familia se sentase en los sillones de la sala, mientras los anfitriones ofrecían algunas bebidas a los visitantes y colocaban música de fondo en el picó. El Swingin' Safari era una de las elecciones favoritas, con su continuo ritornello aflautado y sus coros gimientes que no articulan palabra, un verdadero antecesor de la world music que data de 1966. Hasta bien entrados los 70's, el Swingin' Safari sirvió de telón de fondo a charlas intrasecendentes y fungió como elemento de unidad sociocultural, casi obligante, como el rosario sobre la cama matrimonial, la sábila en el dintel de la puerta de entrada o los refrescos servidos en vasos de cheez whiz y de mermelada. Si en tu casa no estaba el disco de Bert Kaempfert, con su contorsionante muchacha en la portada, tu familia tenía un dejo de rareza, una pincelada de atipicidad no muy bien vista en el entorno local.

Algo similar pensé al escuchar este disco. Muy meritorio producir un disco en Venezuela de un género distinto al reguetón, la raspacanilla, la balada llorona o la "música tropical"; pero... demasiado "members only" para mi gusto. Imagino a algunos intensos e intensas oyéndolo mientras dicen lentamente "que arrecho" y catan comida minimalista. Es tan arquetípico como el swinging safari, aunque abarcando un estrato sociocultural y etario distinto. Para ciertas personas, es preciso dejar visible y como al descuido la vistosa portada photoshopeada de este disco en su music room o en su vehículo, para lucirlo ante las visitas y no pasar por cachicamero o convencional. Tal vez dentro de 40 años Dreaming in Caracas quede como música de fondo en producciones radiales "del recuerdo" y en supermercados, como ocurre hoy con el Swingin' Safari.

1 comentario:

Alexis Mora dijo...

Wao! que fotografía!. Podría tratar de refutar esto o aquello de algunos de los párrafos por aquello del enfoque, pero prefiero decirte que me parece demasiado visceral y estruendosa tu crítica. Sin embargo, ya el hecho de atreverse hace que Muci tenga en la entrada de Caracas una estatua al lado de los leones. Sobretodo por rescatar la dicha de una ciudad que perdió su encanto, gracias -en buena parte- a la rudeza, por recordarnos que en algún momento Caracas fue, la ciudad de la eterna primavera. Sobretodo en los años ochenta, ¿no?.