Angustias, 8 años de espera, arbitrajes en contra, discriminaciones, comentarios adversos por un lado. Esperanzas, juego brillante, unión y sano fanatismo por el otro. Ayer todo confluyó en el con justicia llamado "Templo Sagrado del Fútbol Nacional" y todos los tachirenses regados por toda Venezuela (y por todo el mundo) celebramos la sexta estrella de nuestro Deportivo Táchira.
En un pais que esta empezando a descubrir el fútbol, los aficionados del Táchira (como también los de Estudiantes de Mérida y Mineros de Guayana, hay que reconocerlo) podemos dar clases de como se alienta, se anima y se respalda a un equipo; tal vez de una forma que a muchos les parezca rayana en lo tribal; por detalles como el apretujamiento en las gradas, los cánticos a coro, los insultos bien administrados y la montaña rusa emocional que conlleva el vivir cada partido.
Ojalá que la polarización política y el afán del gobierno venezolano por ocupar todos los ámbitos y quehaceres no contaminen este espacio, uno de los pocos que se mantiene aún sin la mancilla del corsé ideológico, y que nunca se le imponga al Depórtivo Táchira llamarse "Batallón Táchira Socialista Revolucionario Endógeno para la práctica del Balompié" o algo así, con esa rimbombancia militaroide vacua que caracteriza a los nombres vomitados desde el régimen. Ese día, que espero nunca llegue, con todo el dolor de mi alma el asco me impediría seguir siendo fanático de mi equipo.
Pero por lo pronto ¡A celebrar la gloria de nuestra merecida victoria!
La foto está tomada de balonazos.com
