05 febrero 2008

Reapareciendo 10 meses despues - Los gatos de "Los Manolos"

La verdad no encuentro como empezar este post. Retomar un blog luego de haberlo abandonado por casi un año no es tarea fácil. Debo confesar que buena parte de ese año transcurrió bajo el signo de sacarle el cuerpo a este instante, tratando de evadir esa especie de auto rendición de cuentas que surge en momentos como este. Pero bueno, aquí estoy de nuevo. Supongo que mis antiguos lectores (pocos, pero apreciados y notorios) habrán huido hacia entornos cibernéticos mas regulares, escritores más constantes, textos más actualizados. Tal vez aparezca algún nuevo lector por allí, e incluso, quizás reaparezca alguno de los anteriores, cosa que me alegraría mucho.
En estos 10 meses sin escribir, han surgido sobradas ocasiones para comentar lo que ocurre en mi entorno. Desde pesadeces inmamables como los hasta ahora fallidos intentos del gobierno por imponer un pensamiento único, predecible, aburrido y obsoleto, hasta notas de alegría pueril, como la experimentada cuando, por primera vez en mi vida, compré un vehículo 7 Kms. (bueno, el cuenta kilómetros marcaba 0000007). Pero hoy, en clave liviana, escribiré sobre los gatos de “Los Manolos”
Quien me conoce bien sabrá que yo soy muy animalero, y que aunque en mi apartamento no puedo tener mascota alguna (bueno, por ahí vi una chiripa la otra vez, pero eso no puede ser considerado como una mascota), no pierdo oportunidad de intentar socializar con perros, gatos, loros y otros bichos de uña, cada vez que me los tropiezo. Particularmente me gustan mucho los felinos. De allí mi alegría cuando descubrí, en ese accidente urbano llamado “Barrio Los Manolos” situado detrás del edificio donde vivo, que además de disparos, música a alto volumen y caos arquitectónico, existe una suerte de comuna gatuna que puebla los techos, socializa, se disputa el territorio, se reproduce, intenta (hasta ahora inútilmente, según he visto) cazar las palomas y los loros que también se posan en los techos, y en fin, constituye motivo de entretenimiento permanente. He pasado largos ratos (a veces en compañía de Pablo) mirando los ires y venires de los gatos, sus fieras peleas territoriales, sus fallidos intentos de caza que resultan cómicos y en general su dinámica. Le hemos colocado sobrenombres a algunos de esos felinos, que por lo visto moran dentro de las casas del sector pero hacen su vida social sobre los techos de las mismas. Y en los ratos de stress o aburrimiento, la observación de gatos me resulta tan útil como a muchos la observación de pájaros, con la ventaja de que la hago desde el balcón de mi casa.
Y de regalo, una foto de un gato que supongo en su caso lo llamaran “Micifú” o algo parecido, pero que nosotros bautizamos “El Japonés” por sus ojos rasgados

05 abril 2007

La Tortura: ni Arte, ni Deporte, ni Cultura.









A veces, la vida nos da en la jeta. O mejor dicho, en un lenguaje más universal, una realidad nos sorprende, nos obliga a reflexionar, a reconsiderar nuestros conceptos y paradigmas.

Siempre he sido un crítico acérrimo del régimen gubernamental que actualmente impera en Venezuela. Y digo "impera" con todas las implicaciones semánticas que ello conlleva. La actual Asamblea Nacional me parece una caterva de cacasenos y "sigüises"* preocupados solo por complacer de la mejor manera las visceralidades hormonales del supremo lider. Pero estoy leyendo una noticia que me obliga a retractarme parcialmente, al menos en lo que a este caso atañe.

La noticia de marras no es otra que la discusión en el cuerpo legislativo de la Ley para la Protección Animal en Venezuela (puedes leer su borrador haciendo click aqui). Y me siento orgulloso de que al fin en mi país se tome tan lógica y necesaria iniciativa. De verdad, no me interesa si el motivo de redactar esta Ley viene a ser tratar de poner de rodillas algunas alcaldías que obtienen casi todos sus ingresos de los impuestos que les cobran a las corridas de toros, como se dice por ahí. Lo que me importa es que finalmente se está discutiendo seriamente el tema de la protección animal y las sanciones a la tortura, abandono y otras formas de crueldad.

Por supuesto, ya aparecieron las asociaciones de coleadores, galleros y toreros (que tiene el tupé de autollamarse "deportistas") rasgándose las vestiduras por la eliminación de esas "fiestas, patrimonio cultural de la nación". Si, claro. ¿Es la ablación genital femenina un patrimonio cultural de Somalia y Etiopía? Desde luego. Pero sería mejor eliminarla, ¿verdad

Cada día somos más conscientes de la importancia de respetar las formas de vida del planeta, y creo que el no divertirse ni lucrarse a costa del sufrimiento extremo de animales constituye la mínima medida de ese acto de conciencia. No falta quien justifique la matanza cruel escudándose en el régimen alimenticio de quienes luchan contra dicha matanza, no siempre vegetarianos; es este un argumento tan estúpido que no vale la pena discutirlo

Y así como firmé todas las veces que se me pidió para pedir el revocatorio contra el actual locatario de Miraflores, estoy dispuesto a firmar donde y cuando haga falta para apoyar la Ley de Protección Animal en Venezuela. Y a hacer proselitismo también.

* Los "Sigüises" era el nombre que recibían los aduladores del Dictador decimonónico Antonio Guzmán Blanco, de afrancesado gusto, y a quien le gustaba oir que se afirmase de forma bilingüe "si-oui" que se pronuncia "sigüi". Desde entonces, se usa en Venezuela como caracterización de un adulador incondicional.

Nota Bene: Tenía el blog abandonado. Por eso, no me había percatado del lamentable fallecimiento del Sr. Padre de mi consecuente lectora y amiga epistolar Sin Anestesia. Espero que su ánimo no haya flaqueado en tan difícil momento, y que siga dandole amor a granel a sus seres queridos, para complementar (cosa que nunca se logra, pero siempre hay que intentar) tan notable ausencia.

Sin Anestesia, mi corazón y mis oraciones están contigo.

24 febrero 2007

Primera foto pública de mi hijo más reciente

Para los arquitectos (al menos para los romanticones medio chapados a la antigua como yo) cada proyecto que emprendemos es como un hijo que gestamos. El simil va mas allá del uso del verbo "parir" para ilustrar el trasegar interminable del proceso y la satisfacción por el resultado; abarca también el orgullo que todo padre o madre siente al presentar a su criatura, el cuidado sutil que le damos al principio, la felicidad pueril que insufla el verle crecer...
Hace unos cuantos post atrás comentaba que me encontraba ocupado en varios menesteres, entre ellos el diseño de un nuevo edificio multifamiliar. Helo aqui, en simulación fotomontada. La verdad estoy bien contento por el resultado.



En aquel viejo post, Sin Anestesia me recomendaba algo así como incluir la visión femenina en la concepción de los apartamentos. Aunque en este fotomontaje no se aprecia el diseño interno, creo que lo logré; es decir, creo que pude proyectar cuatro tipos de apartamentos (se parecen mucho entre si, pero hay sutiles diferencias) que se adaptan a una gran variedad de usuarios. Aquí tiene cabida desde la viejita jubilada que vive sola con su asistenta y 3 perros y que a veces recibe la visita de sus hijos y nietos (apto 1-B, con jardín trasero, 2 habitaciones c/u con su baño y estudio convertible) hasta la familia numerosa y amante de las celebraciones (Pent House A, con 3 habitaciones, c/u con su baño, 2 niveles, cocina enorme, terraza con parrillero y balcones, susceptible de ampliarse); pasando por la familia convencional de 2 padres 2 hijos (apartamentos 2-A al 6-A).

La textura en ladrillo con detalles en friso grafeado gris creo le dan un aspecto resaltante en el entorno, sin llegar a agredir al mismo con superficies reflectantes, hay previsiones de seguridad (necesarias, despues de todo) como sistema de citófono con video, camaras en puntos estratégicos, etc; y hay opción de hasta tres lugares de estacionamiento por apartamento. Quizás el lado triste del asunto reside en el costo, o mejor dicho, en la coyuntura nacional; en donde paradójicamente quien proyecta este tipo de apartamentos muy dificilmente puede pagar lo que cuesta adquirirlos (doy fe de ello). Pero la felicidad de culminarlo no se verá empañada por esa realidad a la que ya estoy acostumbrado.

A este hijo lo que le falta es el equivalente a "presentarlo en prefectura"; es decir, culminar el trámite del permiso municipal, que se ha demorado por una sucesión de trabas burocráticas dignas del stalinismo duro, además del incumplimiento en los lapsos de respuesta de algunos organismos. Pero eso sería tema para otro post. Entre tanto, ya voy pensando en el cronograma de obra de este hijo, y deseando que pronto se presente el reto de proyectar otro!

18 febrero 2007

Las pequeñas cosas

Había una balada de Amanda Miguel (que luego popularizaron las Chicas del Can en versión merengue) que glorificaba la cotidianidad como fuente de felicidad, parte de su letra rezaba:

*Las pequeñas cosas de todos los dias
son las grandes cosas que tengo en la vida
unos brazos tibios
una noche fria
una luna llena
¡que rica comida!
un beso en el cine y otro donde no da el sol..."

Y los años me han enseñado que de eso se trata. Si nos ponemos en posición de esperar "La Gran Felicidad" se nos escaparán las pequeñas y sencillas alegrías que día a día la costruyen. ¡Cuantas cosas bellas, maravillosas y agradables nos ocurren cada día! Y lo peor es que a veces no las disfrutamos como es debido, por estar pensando en el compromiso de la tarde, en la presión del trabajo, en el tráfago del tráfico, en los rollos de la casa...
No se trata de ser irresponsable, sino quizás de vivir un poco más el presente y reaprender a regocijarse, como los niños, en los detalles de la cotidianidad. Hay tantas cosas que nos pueden dar gusto y que nos tropezamos a cada instante!
A mi me encantan: Los colores de la puesta del sol, la texura del pelaje de los gatos, el chocolate, el olor a café, la reaparición de un viejo amigo, Sabana Grande sin buhoneros, la música de ABBA, el Teatro de la Opera de Sydney, Internet, el viento frío, la leche condensada, la vista desde la Loma del Viento, el scrabble, el dominó, las grizapas de los cristofués, periquitos y torditos, la alegría loca de los perros, el aroma de la albahaca, escribir con pluma fuente, las franelas anchas y frescas, las excursiones a la montaña, el ruido de la lluvia en los techos de zinc, las novelas de Ciencia Ficción, amar y sentirme amado, comer mango maduro, el olor del chorizo a la parrilla, la cerveza helada, los chistes verdes, la camaradería, el efecto de las endorfinas después de una dura sesión de ejercicio, recordar episodios felices del pasado... y un larguísimo etcétera. Despues de todo, siempre hay motivos para ser feliz!

Y de regalo, un video de la Loma del Viento!

San Cristobal Venezuela Loma del Viento

04 febrero 2007

El look chavista

Supongamos que usted ya leyó el post “Como hablar chavista” (más abajo), pero desea ahondar en esa taumatúrgica tarea de asemejarse, no solo en verbo sino también en apariencia, a ese etéreo y particular concepto de “pueblo” que maneja el máximo líder y su rebaño. Recordemos que corren tiempos de atavismo disfrazado de postmodernidad en Venezuela, y el asimilarse a un ícono “políticamente correcto” (según los cánones revolucionarios, claro) le permitirá, así piense usted como el más acérrimo pacifista antibélico, no quedarse fuera de la verbena de contratos, colaboraciones, cargos de jugoso sueldo y regalías varias que la petrochequera oficialista ofrece, solo a quienes parezcan fieles acólitos del régimen. Van entonces estos humildes consejos:

Es importante que usted se imbuya del espíritu del ya cercano carnaval, y que esa tendencia no lo abandone en ninguna de sus salidas al público. Si usted todavía tiene escrúpulos, convénzase a si mismo de que está actuando en una gigantesca y larguísima comparsa, para que no le remuerda la conciencia. Revise la lista de looks oficialistas que a continuación se expresa, y adhiérase a la tendencia que más le convenga.

1) Look “Guerrillero Urbano”. Muy útil para los más jóvenes, sobre todo si desean aparentar una absoluta consustanciación con el discurso del régimen, indispensable si se aspira a algún cargo público o diplomático de cierta relevancia. No se recomienda para mayores de 40, a menos que no teman verse como los émulos raquíticos de Rambo. Como elementos base de este look, cultivado por gente como la inefable Lina Ron, es importante que usted se provea de abundantes pantalones de camuflaje y franelas con consignas rojas o negras, botas militares y deportivas tipo prokeds, mejor si son rojas. Además:
Ellas: Pelo despeinado pintado en amarillo peróxido con raíces notorias, gorra de besibol. Cero maquillaje (o solo boca muy roja) y nada de ombligos al aire. Tatuajes del che, estrellas de 5 puntas, mao, el comandante marcos o similares. Evite los tatuajes cursis como Hello Kitty, mariposas o flores. Gesto adusto en la cara, como si tuviese hemorroides.
Ellos: Cabello en coleta o al rape, la franela siempre por fuera del pantalón. Morral (mochila) en su espalda, preferiblemente con algún texto adentro como “El Oráculo del Guerrero” o “El Arte de la Guerra”, así ud. no lea nunca. Se admiten jeans rotos y desteñidos y chaqueta verde oliva en caso de frío, con el único requisito de que esté percudida y olorosa a sudor añejo. Mirada perdida. Si ud. no tiene una cicatriz en el rostro, inflíjase una, o píntesela con un lápiz de delinear cejas. Otra opción es usar un pasamontañas, aunque la temperatura sea de 38º. Eso le dará un aire revolucionario-chic, muy exitoso en la actualidad.

2) Look “Camarada Juan Bimba”. En este caso, se trata de parecer un antiguo militante del ala rural del extinto Partido Comunista de Venezuela, de esos que supuestamente creían en la vida en comunas y habían renunciado a los bienes materiales. Si usted necesita que no le invadan su hacienda de 2.000 hectáreas, un crédito blando para comprar 250 tractores o alguna minucia similar, váyase por esta tendencia, exigente pero eficaz. Es imprescindible que se compre unas alpargatas usadas (o desgaste unas nuevas) y no se corte las uñas de los dedos de los pies por un mes o dos. Hable siempre muy bajito y si es posible, mándese a extraer una o dos piezas dentales. Como particularidades por género tenemos:
Ellas: Faldones de tela hasta el suelo, con faralaos deshilachados y en tonos rucios. Blusa alguna vez blanca (ahora gris mal lavado), floreada o franela con alguna consigna antigua (esto es imprescindible) como “José Vicente ‘78”. Cabello largo, recogido con ganchos o coleta. Maquíllese solo las mejillas con bastante rouge y la boca en rosado, y use un perfume barato. Uñas cortas y pintadas en rojo, algo desconchadas.
Ellos: Pantalón de poliéster años 70, en marrón o negro. Camisa manga larga en color terroso, de ser posible remendada, siempre abotonada hasta el cuello. No use camisa colorida, parecerá un cantante de música llanera. Bigote mal recortado, barba de un día. Si usa anteojos, parta una de las patas y luego remiéndela con cinta adhesiva. Lleve apretada en su mano una bolsita de papel. Todos los camaradas Juan Bimba la usan, aunque nunca se sabe lo que hay dentro (tampoco importa). Es de gran ayuda a este look la costumbre de mascar chimú, trate de adoptarla.

3) Look “La Década Maravillosa”. Si usted es de los que cree que el mundo perdió parte de su magia el primero de enero de 1970, este look le calza a la perfección. Se recomienda además en asociación a profesiones creativas y académicas; de modo que, independientemente que haya sido el último de su promoción y haya durado 22 años estudiando una carrera de 5; si pretende que le asignen una cátedra en la universidad bolivariana, en la universidad de las fuerzas armadas o en la misión robinson; o si desea una beca para irse a estudiar arte en Albania, Korea del Norte, Mongolia o Timor Oriental, le recomendamos que adquiera ya su bolso tejido tipo mapire, su collar de pepas y sus sandalias artesanales en cuero; y lleve siempre con usted el Bhagavad Ghita, además de los siguientes detalles:
Ellas: Vestido hindú, pelo largo y liso con raya al medio y vincha tejida, pulseras de madera y cueritos, cadena con el símbolo de la paz, y cualquier detalle artesanal que quiera añadir. El barroquismo de este look se lo permite. Eso si, mucha cautela con el maquillaje y el jabón.
Ellos: Pantalones acampanados y raídos en sus bajos, camisola ancha bordada, lentes redondos (aunque no tenga ninguna falla ocular), bigote y barba. Guarde el celular, el ipod y otros accesorios contemporáneos en una bolsa de macramé dentro de su mapire. Alguna extravagancia como un anillo de marfil nunca está de más. Es imprescindible que hable despacio y use las palabras de la época, como “cagante”, “broder”, “equífero” y otras.

4) Look “Étnico”. El pasticho ideológico oficialista tiene sus preferencias y su propio código de discriminación. Así pues, antes no importaba si se era hijo de Portugueses, Indígena, Japonés o Argentino, la discriminación no existía. Ahora si se discrimina; se le da preferencia a ese aún inasible concepto de “sur”, entonces es más fácil obtener favores del gobierno si se simula pertenecer a algún grupo étnico que, según la visión oficialista , haya sido “pisoteado por el imperio”. He sabido de hijos de italianos que pronuncian su apellido distinto y se hacen pasar por yanomamis, y de españoles que, aunque sean de Canarias, se convierten en vascos y le meten varias rr y k a sus apellidos para presumir vínculos con la ETA, cosa que les da prestigio a los ojos del actual gobierno venezolano. En este caso, si usted tiene la piel y/o la conciencia lo suficientemente oscura para intentarlo, puede pretender pertenecer a una de las etnias que gozan del visto bueno del régimen. Pruebe algo de esto:
Ellas: Batola guajira, burca, tela de color vivo enrollada en el cuerpo con peinado B-52.
Ellos: Trenzas tipo rastafari, narguile, poncho tejido.
Trate de no mezclarlo todo, ya que se parecerá al Ekeko.

5) Look “Boliburgués – Clase Media en Positivo”. Aquí lo importante no es la vestimenta (con una apariencia vulgar de nuevorrico es suficiente) sino los accesorios. Desplácese en una camioneta Hummer, consuma whisky 18 años, use más cadenas y collares de oro que un cantante de rap, muestre fotos de sus casas en Florida y de sus vacaciones en Polinesia, etc. Por supuesto, adhiera en sus carros unas calcomanías con la leyenda “uh ah chávez no se va” para que no lo vayan a confundir con un oligarca. Es importante que a las damas se les note que acaban de hacerse la liposucción y la reconstrucción nasal, y que los caballeros pregonen sin cesar que su salud cardiaca es excelente, según acaba de dictaminar la clínica de Houston o Atlanta donde se hizo el chequeo. Y siempre diga que su prosperidad, como la de todos los venezolanos, se debe a la revolución. Evite temas espinosos como los niños de la calle o la carencia de medicinas en los hospitales, eso no pasa en Venezuela gracias al máximo líder. La ventaja de este look es que abre muchas puertas en las licitaciones, ya que una persona próspera no se quejará cuando le pidan su comisioncita del 30%.

6) Look “De Odio Puro”. En este caso, como en el anterior, la vestimenta es lo de menos. Aquí lo que vale es cultivar miradas, gestos y frases de odio. Hable siempre gritando e insultando. Ofenda y descalifique a todo lo que le parezca ajeno al régimen, aunque no tenga ninguna otra referencia. Mantenga su mandíbula tensa y proyectada hacia delante y frunza el ceño sin descanso. Fíjese en estos videos, y trate de imitar estos personajes.
http://www.youtube.com/watch?v=Uc4XhrIB3rM
http://www.youtube.com/watch?v=qM_Wyvhvu9Q
Le garantizo que si logra emular estas conductas logrará su cometido de obtener lo que desee del gobierno, ya que esta es la actitud más promovida por el régimen castrense de Venezuela.

Y por supuesto, la ilustración de las tipologías fasion descritas:



PD: Tal vez este post suene un podo odioso, no es mi intención ofender. Pero me decidí a publicarlo al ver que hoy el reyezuelo se encadenó, glorificando las matanzas de su fallido golpe de estado de hace 15 años. El odio no cesa de allá para acá, así que algo de veneno de aquí para allá compensa.

28 enero 2007

Che chic mientras tanto

No es que tenga el blog abandonado (bueno, en realidad algo de eso hay). Me he tardado buscando fotos adecuadas para ilustrar el prometido post acerca de como lucir chavista, y así aprovechar los contratos y dádivas de la petrochequera oficialista. Entre tanto, un hallazgo excelente, que muestra la ironía de ver convertido al che guevara en un ícono pop, muy en la esencia de la quincalla ideológica que guía al régimen que hoy gobierna a Venezuela. Volveré pronto, con los fotomontajes de mi "hijo" (el edificio que estoy diseñando en San Bernardino) y el post sobre el look bolivariano.

10 enero 2007

Guía para hablar chavista

En el año que recién concluyó, estuvieron muy en boga unas franelas negras con una leyenda en la parte frontal ponía frases tipo "Se habla Caraqueño", "Se habla Gocho" o "Se habla Cristiano" y atrás una lista de palabras (tales como "Guóóón", "Toche" o "Aleluya") propias de cada jerga particular. No vi ninguna franela dedicada al peculiar vocabulario que manejan quienes detentan el poder político en Venezuela y sus simpatizantes. dada la situación política de Venezuela, quise, a guisa de regalo de año nuevo, aportar esta mínima guía que pretende orientar a aquellos que no desean quedarse fuera de la dotación de contratos, regalías, empleos y dádivas que gracias a la bonanza petrolera y al unipersonalismo estatal a lo Luis XIV, hoy reparte el estado, es decir, el máximo líder.

Partamos de lo siguiente: Este régimen es totalmente Macluhaniano, y es infinitamente más importante parecer que ser. Recordemos que según la visión oficialista del pais, los obreros gastan su salario en libros de marxismo y filosofía y no en cerveza y meretrices; y las amas de casa no se apoltronan en las noches a ver un culebrón, sino que promueven reuniones con sus vecinas para analizar la médula de la revolución. Así que no importa si usted es furibundamente opositor, si logra parecer oficialista, ya tiene el 90% del mandado hecho. De manera que cuando vaya a solicitar un jugoso contrato, una enjundiosa buena pro, un digno empleo, una beca, un cédito, una regalía o una limosna gubernamental, es indispensable que parezca oficialista. Este post va sobre el vocabulario a manejar, el próximo tratará sobre el look a lucir, aspecto tanto o más importante que aquel. No obstante, creo le serán útiles estas sugerencias al expresarse:

1º) Apréndase varias palabras de la jerga militar, tales como comandante, tropa, pelotón, batalla, vivac, menaje, etc. y salpique sus conversaciones con ellas. Por ejemplo, salude al burócrata que lo va a atender con un entusiasta y prusiano "Buen día, mi comandante, ¿como está usted?", si le va a preguntar por la familia espétele "¿Como está la tropa". La excepción a esta norma se dá si le toca tramitar con un chavista de la tipología comeflor sesentoso. En ese caso, suprima la jerga militar y hable con mucha lentitud y arrastrando las palabras, como si recién se hubiera fumado varios cachos de marihuana. Así creará la necesaria empatía.

2º) Cuando se refiera a la oposición, nunca diga "oposición". use términos como "El golpismo", "Los oligarcas", "La disidencia", "La contrarrevolución", "Los imperialistas" o el insulto que esté de moda en boca del máximo líder. Es necesario practicar un gesto de odio para usarlo en estas oportunidades, e imprimir un tono de desprecio al hablar.

3º) Haga el sacrificio supremo de calarse de vez en cuando un discurso del máximo líder para comentarlo. Si oír tales cataplasmas le da náuseas (caso muy común) lea los resúmenes en los sitios web oficialistas. Basta citar 2 o 3 frases, pero debe hacerlo con cara de Santa Teresa en éxtasis y con voz trémula, como quien siente una emoción profunda. Si usted no va a pedir contratos sino ayudas, con que comente el programa "La Hojilla" es suficiente.

4º) Apréndase algunas palabras en árabe (o mejor unas suras del corán), en koreano, quiñaruanda y/o en chino, y úselas para aparentar interés en la cultura de los países aliados del máximo líder (Libia, Korea del Norte, Ruanda, Irán, etc.), y para impresionar a sus interlocutores.

5º) Evite usar términos incómodos para el régimen como “Derechos Humanos”, “alternabilidad democrática”, “dictadura”, “militarismo”, “adoctrinamiento”, “sociedad civil” y similares.

6º) Si se le escapa una palabra muy sofisticada y sus interlocutores gobierneros ponen cara de rechazo, aclare inmediatamente que la leyó en un escrito de Norberto Ceresole o Ignacio Ramonet, que son los únicos “intelectuales” permitidos por el régimen. Más bien deje escapar un taco tipo “pendejo” o un solecismo tipo “adquerir” de vez en cuando, para dejar sentado que usted es casi tan humano como el máximo líder, y por eso comete errores.

7º y más importante) Use las frases de impacto. Cuando reine un silencio incómodo, es el mejor momento para esta estrategia eficaz. Usted debe poner cara de prócer, con la quijada algo levantada, la mirada perdida y el pecho hinchado, y decir como quien reflexiona en alta voz, una frase que establezca definitivamente (en apariencia, claro) cuan consustanciado está usted con “El proceso”. Sabrá que tuvo éxito si alguno de sus interlocutores le contesta con otra frase de impacto, lo que puede dar pié a un intenso contrapunteo que nunca tendrá sentido ni llevará a nada, pero sonará muy rimbombante. Para facilitarle la creación de frases de impacto, ideé esta matriz que pego a continuación, arme usted las frases al azar moviéndose de izquierda a derecha y saltando de una fila a otra. No se recomienda usar siempre la misma fila, ya que la cacofonía, el pleonasmo y la redundancia son patrimonio lingüístico exclusivo del máximo líder. Mucha suerte, compatriota!




Nota Bene: El dibujo del tipo con cabeza de bota me lo copié de una caricatura de Weil, y la lista está inspirada en la "Guía para Hablar Paja" de Carlos Sicilia.

14 diciembre 2006

Navidad Rococó

Hace poco estuve de visita en casa de mi madre, quien con sus casi 77 años aún se empeña en “buscar oficio” o mejor dicho, excusas para no quedarse quieta un momento. La labor en esta oportunidad era acondicionar el hogar para las fiestas navideñas. Una vez culminada la “decoración” (palabra que, al igual que “adornos” me produce repeluznos) ella, conocedora de mi gusto más bien minimalista me preguntó con un dejo de temor “¿Se ve muy recargado, hijo?”· ¿Qué le iba a decir? Claro que se veía recargado, barroco (casi churrigueresco) y muy kitsch! Pero como no era cuestión de quitarle la ilusión, evadí el punto con una respuesta genérica “Tranquila, mamá, la navidad siempre es recargada”.

De modo que, aunque ya escribí en post anteriores sobre el cachicamerismo venezolano y sobre las costumbres navideñas de esta tierra, propongo ahora una micro lista de elementos “decorativos” y costumbres afines a las fechas decembrinas:



- La corona de luces chirriante: Aunque ya casi no se ven, en los 70s y 80s reinaron en los hogares humildes unos dispositivos circulares de plástico blanco, rodeados de multicolores luces. En el centro, disfrazado dentro de una microcasita, se escondía un bombillo especial que al calentarse producía unos espantosos chirridos que pretendía simular el canto de un pajarillo. En muchos hogares (incluyendo el mío) el artefacto en cuestión se mantenía encendido todo el día, no fuera cosa que los vecinos pensaran que uno no estaba suficientemente consustanciado con el espíritu navideño. Llegar borracho de madrugada a casa y escuchar como primer sonido hogareño ese chirrido que parecía salido de la garganta de un chucky avícola es una de las experiencias más pavorosas que existe.

- Los arbolitos de palo seco bañados de jabón en escama que simula nieve. Otro clásico setentoso, vigente aún en zonas rurales. Si el presupuesto no alcanzaba para comprar un pino plástico (ni soñar con el real), se tomaba un chamizo seco y se recubría con una mezcla de jabón en escamas y agua tibia, que a los ojos pueblerinos simulaba nieve, aunque más parecía un goteante esputo. El resto de la decoración podía incluir las tradicionales bolas, pero también cáscaras de huevo (como remate en las ramas), serpentinas, cuentas plásticas y, hoy en día hasta cds.

- Los San Nicolás bailarines: Estos son más nuevos, y los hay de todos los tamaños, danzando todos los ritmos, con descoyuntado quiebre de caderas o espasmódico aleteo en los brazos. Generalmente se encienden para que la visita los vea, y pasan por las fechas con mas pena que gloria, hasta que al año siguiente (si aun funcionan) son sacados del baúl del olvido en que se arruman todos los chécheres navideños.

- Los soldados en los nacimientos. Los pesebres se prestan para la colocación de una variopinta lista de elementos incongruentes con la escena que se representa. Aparte de la tradicional desproporción entre las casas que son más pequeñas que las ovejas, las lagunas de espejo en la que apenas caben 3 patos amuñuñados y demás violaciones a la geometría cartesiana, suelen aparecer en algunos belenes figuras como G.I. JOE, soldados plásticos apuntando sus fusiles, jirafas, osos polares, elefantes y una cantidad de muñequitos reciclados de juegos infantiles incompletos.

- Los árboles de navidad hechos con tubos vacíos de papel higiénico y alambre. Todo un clásico trash, que suele armarse sobre un ring de bicicleta reciclado, que generalmente muestra aún las abolladuras y deformidades que literalmente lo sacaron de circulación.

- Los atuendos navideños: Se incluyen aquí las gorras en forma de arbol de navidad, el picoso y saunístico disfraz de Santa Claus para niños recién nacidos, las blusas con poinsettias de lentejuela y canutillo, los calzoncillos con renos y muñecos de nieve y toda una exuberante gama de horripilantes prendas que permanecen de enero a noviembre en los más recónditos rincones del armario, y reaparecen en diciembre para tristeza de las polillas y ácaros que las habitan. También pueden incluirse aquí los “souvenirs” como tazas en forma de papa Noel, forros para la tapa del WC con poinsettias plásticas y las pantuflas bordadas con motivos alusivos.

- Los petardos. Al uno acercarse a cualquie recinto religioso en esta época, lo menos que se puede suponer es que los sacerdotes poseen intereses en las fábricas de fuegos artificiales. Cualquier fecha religiosa es celebrada con lanzamiento inmisericorde de ruidosos cohetones. Lo curioso es que todos los años los prohiben… y cada vez hay más.

- Los tarajayos de más de 12 años que fingen creer en el Niño Jesús para que les sigan trayendo obsequios. Estemos claros: Ninguna criatura mayor a los 7 años cree en patrañas de esa especie en pleno siglo XXI. Pero apenas caen en cuenta de la realidad, asumen que es conveniente seguir fingiendo que se cree en la mítica figura (Niño Jesús, San Nicolas, Reyes Magos) que le dejará un obsequio bajo su cama o en el calcetín. La prolongación de esta costumbre lleva a episodios insólitos como los chamos que piden un una laptop, un blackberry o una extensión de la tarjeta de crédito en sus aparentemente cándidas cartas.

- Las misas de aguinaldo como excusa para echarse una pea. La inseguridad en las ciudades grandes ha barrido con la tradicional costumbre de las misas de aguinaldo a las 4 de la mañana. Pero en las ciudades pequeñas, esa tradición se mantiene invicta, y es muy bien aprovechada por los y las adolescentes que con la excusa de ir a la misa de aguinaldo, salen de rumba la noche anterior y se beben hasta el agua de los floreros. Generalmente el acto litúrgico se reduce a pararse en la puerta de la iglesia, para de allí pasar a algún desayunadero y poder irse en paz a dormir toda la mañana, de manera que al otro día se pueda repetir el piadoso acto.

- El amigo secreto: Costumbre frecuente en los ámbitos estudiantiles y laborales, muy vulnerable a la Ley de Murphy. Ello ocasiona que en el sorteo previo siempre resulte que hay que darle obsequios a la persona que más antipática nos resulta en el entorno, y que al final terminemos gastando medio salario en un regalo, para recibir a cambio algo completamente inútil, como una pluma fuente de imitación que se tapa a los 10 minutos de uso, una corbata de tela barata y estampado vomitivo o unos patos de yeso ordinarios y despintados.

- Las comidas de navidad corporativas: Acostumbran ir asociadas al evento anterior, y se prestan para intercambio de chismes y cuchicheos de crítica al vestido de aquella o el traje de éste. Suelen aparecer figuras emblemáticas de estos encuentros, como el gris burócrata que, transformado en Casanova, pretende levantarse a todas las féminas asistentes, el encumbrado jefe que se emborracha y hace el ridículo y la anónima secretaria de lentes gruesos y cuello de tortuga que resulta siendo una enciclopedia de chistes verdes y palabras dignas de un caletero.

- El Espíritu de la Navidad: Rocambolesca ceremonia New Age que ha creado toda una parafernalia comercial a su alrededor, desde las velas con esencia de mandarina hasta las plegarias especiales para tal día. He sabido de más de un conato de incendio doméstico, producido cuando, según la tradición, los deseos para el año venidero deben ser quemados en la vela de mandarina mientras se recita un mantra escrito con letra minúscula en la hoja de instrucciones. Era más fácil cuando bastaba con ir a la misa de gallo el 25!

Los aportes serán gustosamente recibidos! Y, por supuesto, un mensajito navideño:
Gracias por leerme, por sus comentarios, por formar parte importante demi vida. Los mejores augurios para estas navidades y muchos abrazos virtuales!

03 diciembre 2006

Incertidumbre

Ya voté. Lo que en algunos países (y en el pasado Venezolano) constituye una mera elección entre las propuestas e ideas de uno u otro postulante se ha transformado, en este caso, en una especie de parteaguas de la vida futura en Venezuela.

Soy de los que bajo ningún concepto considero favorable el capitalismo de estado, creo que los militares no están capacitados para ejercer el gobierno en sociedades que han salido del primitivismo, y juzgo como insano el hecho de que una misma persona se perpetúe en el poder absoluto por más de 4 o 5 años.

Por supuesto, tratar de explicarle los fundamentos de ese pensamiento a Yuderkys, que es semianalfabeta, tiene 5 hijos de 5 padres distintos y funciona como persona bajo la casi exclusiva motivación de proporcionar el sustento a sus hijos es una tarea harto difícil. A Yuderkys la convence más quien le regale una bolsa de arroz a la semana y se identifica con quien dice odiar a aquellos que tienen una vida próspera, como ella los odia en su mundo de telenovelas que no entiende de macroeconomías; esperando que un día llegue el príncipe azul que la llevará de marginada a damisela en un abrir y cerrar de ojos.

En Venezuela la clase dirigente permitió por mucho tiempo la multiplicación exponencial de las Yuderkys. Y en lugar de ofrcérsele alternativas, se les cosolidaban sus viviendas de risego en barrios de invasión, no se les concienciaba sobre la planificación familiar ni se les estimulaba a ser productoras de propsperidad y calidad de vida más que simples reproductoras de genes.

El que olió la situación y supo capitalizarla para catapultar su sueño de perpetuarse indefinidamente en el poder y ser el centro de la atención (como mecanismo compensador de una infancia infeliz y desamorada) desea hoy seguir siendo el dueño exclusivo de esta hacienda llamada Venezuela, para seguir regalando recursos como si fueran propios, seguir pretendiendo imponer el pensamiento único y el culto a su figura, manejando inteligentemente una realidad brutal: Un voto de Yuderkys vale lo mismo que el del más avezado analista o erudito. Y seguir conquistando a las Yuderkys sale muy barato. Unas cuantas palabras de odio y un cotillón der arroz o espaguetis a la semana es suficiente.

El problema es que a algunas Yuderkys el cotillón no les alcanza, y comienzan a ver como por mucho discurso de odio que escuchen y repitan, no llega el príncipe azul a transormarlas en princesas. ¿Que pasará?

La imagen es una reproducción de la obra pictórica "El Rostro de la Incertidumbre" del pintor Dominicano Watson Pablov.

27 noviembre 2006

El multifuerza

Este es mi nuevo juguete: Un multifuerza que me permitirá ejercitarme sin tener que enfrentar el ultraplástico ambiente de los gimnasios, sin esperar horas para usar una maquinita, sin frustrarme porque el entrenador siempre está ocupado tratando de levantarse a la jovenzuela de tetas mas grandes o licras mas apretadas, sin tener que pagar un dineral por cualquier bebida que me provoque y sin tener que levantarme a las 4 de la mañana para asistir antes de que el tropel humano que visita tales establecimientos en horas matutinas impida cualquier movimiento.

Varias veces me ocurrió que, cuando por fin me estaban dejando de doler las articulaciones y estaba logrando la apariencia de estibador malencarado que siempre he querido tener, me vi obligado a dejar de asistir al gimnasio por mudanza (mía, no de gimnasio), adquisición de compromisos laborales, quiebra (del gimnasio, no mía) y otros motivos. Pero ahora finalmente pude adquirir este anhelado aparato con apariencia de potro de torturas del medioevo, así que espero vencer el único obstáculo que me queda: La pereza. Ya daré cuenta de mis avances por este medio.

Por otra parte, el hecho de haber podido armar el multifuerza (con la valiosa ayuda de Pablo) constituyó para mi un triunfo y una compensación de enorme magnitud. Tengo un historial (más bien un prontuario) de fracasos estrepitosos en el ensamblado de aviones a escala, barcos miniatura, dumbos ciclistas, módulos lunares de plástico y todos los juguetes "armelo-usted-mismo" que han caído en mis manos desde la primera infancia hasta el presente. Realmente encontraba difícil seguir instrucciones como "empalme la charnela IRJ32-75FF con el batiburrillo AM-6432-O' según lo muestra la figura 356-A" no se si porque nunca supe lo que era una charnela o un batiburrillo (y palabrejas similares que aparecían en los folletos de armado, con un castellano de la época del mio cid) o porque la figura 356-A estaba en una escala tan pequeña que, más que una lupa, hacía falta un microscopio para entenderla.

Extrañamente, el multifuerza venía con instrucciones en castellano legible para los hispanoamericanos, gráficos grandes y medidas de las piezas en milimetros (y no en pulgadas sajonas, millonésimas de estadio, fracciones de legua u octavas de vara, como en los casos mencionados); lo que hizo el armado posible, a pesar de que nos echamos 12 horas.

Y, cosa inédita en mi vida, no faltó ninguna pieza, y apenas sobraron 3 arandelas de 10 mm. Toda una proeza!

19 noviembre 2006

Mis ojos pagan el precio de mi vanidad pueril

No me queda más remedio que confesarlo: Yo, el acérrimo criticón de l@s "fashion victim", el que secreta o abiertamente decía "bien hecho" cada vez que alguna modelo se desvanecía en la pasarela por su debilidad anoréxica o saltaban a la palestra escándalos como los diez mil pares de zapatos de Imelda Marcos... estoy ahora pagando las consecuencias de un acto de vanidad cosmética perpetrado (de buena fe, claro) el 8 de febrero de 1988.

Ocurre que desde mi niñez fui miope, y empecé a usar unos gruesos lentes a los 10 años, cargando con todos los epítetos y burlas que la cruel sinceridad infantil tenía reservados para tales desafortunados. "Cuatro Ojos", "Cuatro Pepas" y otras lindezas fueron frases que me acompañaron durante mi periplo por el mundo de los miopes. Recordemos que en esa época (1978-1988) usar lentes no estaba de moda ni era cool, las gafas eran el aditameto mas antisexo que cualquier adolescente podía imaginar, y un fastidioso impedimento para las actividades que debía realizar cualquier púber de mi localidad si no deseaba ser visto como un nerd: asolearse y zambullirse en la piscina, jugar basketball o football y/o emular los pasos de moda en las pistas de baile de las "guerras de minitecas". Ningún héroe de la época usaba lentes, hasta el pudibundo Clark Kent se los quitaba para transformarse en el aguerrido Superman que todos deseábamos ser. Bueno, estaba "la Hormiga Atómica", que adquiría superpoderes cuando se colocaba sus gigantescas gafas cuadradas, pero eso era una caricatura, y ¿quien a sus 13 o 14 iba a confesar tener como heroe a una caricatura?

Cuando leí por casualidad sobre la queratotomía radial, me dije "eso es" y me propuse salir del mundo de los "cuatro ojos" a través de esa milagrosa y misteriosa operación. No importaba que no supiese bien como funcionaba la cosa, que mi oftalmólogo (hombre probo y de gran prestigio) confesase tampoco saberlo y que ni siquiera su desarrollador, el soviético Fyodorov lo supiese; como tampoco lo sabía el japonés Sato, quien principios del siglo XX descubrió que al hacer unos cortes en la córnea la misma se aplanaba, y de algún modo se acomodaba al diámetro que permitía enfocar correctamente los objetos, sin las molestias que genera la miopía. Y presioné y fastidié a mi oftalmólogo, quien me conminaba a que esperase a ser un poco mayor, a que la técnica se desarrollase mejor, para operarme. Pero la sola esperanza de imaginarme VIENDO en contextos donde habitualmente podía ser considerado como un ciego funcional (la playa, por ejemplo) barrió con cualquier consideración sobre esperas, dilaciones o cautelas.

Para no ponerlo largo: Me hicieron mis incisiones (6 en el ojo derecho y 8 en el izquierdo), cumplí mi postoperatorio y... maravilla de maravillas: Supe lo que era ver sin lentes. Y redescubrí muchos placeres que en la adolescencia disfruté a medias por la limitante de los anteojos. Y desarrollé una hiperkinesis anímica dirigida a recuperar el tiempo perdido, de manera que viajaba constantemente a ciudades costeras y me asoleaba como una teja, me iba de rumba todos los viernes y sábados, adelgacé 20 kilos (como para saber que se sentía siendo delgado), usé los lentes de sol más extravagantes que encontré, entré en la onda punk por un tiempo (corte de pelo mohicano incluido), tuve sexo sin pagarlo por primera vez en mi vida (varias veces), me convertí en una especie de socialité de mi localidad (es una manera elegante de decir que me colaba en todas las fiestas pero no me expulsaban)... es como si mi vida con anteojos fuese la de Clark Kent, y finalmente me tocaba vivir la de Superman. Y si me lo preguntaran, hubiera dicho que la queratotomía radial era el avance más grande en la ciencia desde la invención de la rueda.

El tiempo fue pasando, la hiperkinesis se fue diluyendo, me fui asentando, me hice por fin adulto. Y en 2003 comencé a notar que me costaba un poco leer la letra pequeña, sobre todo al final de la tarde. ¿Presbicia tan temprano? me dije. Y deliberadamente rehuí la visita al oftalmólogo para no tener que enfrentarme con la posibilidad de tener que usar gafas de nuevo. Me hice unas de optometrista, como para paliar la cosa, "culpa del computador", me consolaba.

Pues no. Finalmente me decidíi visitar al oftalmólogo esta semana, y constaté la triste realidad. La queratotomía radial, al debilitar la córnea, termina propiciando la hipermetropía cuando aquella con los años comienza a ceder por la presión intraocular. En mi caso, la córnea quedó tan maltratada que ahora no solo soy hipermétrope sino que también tengo astigmatismo. El daño es equivalente al que hubiese causado una cuchillada o un pico de botella en el ojo. La imagen muestra de forma aproximada la distorsión del campo de visión (en azul), las zonas en blanco son como puntos ciegos, lo que implica que mi visión está disminuida y nunca veré al 100% de nuevo.

Si, esoy pagando un acto de vanidad. Pero ¿porque será que no me arrepiento?


P.D. La semana pasada hubo un estupendo encuentro de bloggeros, en honor a la visita de Silmariat por estas latitudes. Las reseñas de Jogreg y Naky son tan buenas, que no me atreví a escribir una!

10 noviembre 2006

Sólo en el primer Mundo

Nunca he estado en un pais que pertenezca a lo que llaman "Primer Mundo" (Por cierto, ¿Quien inventaría esa clasificación? ¿Y cual el el "Segundo Mundo", del que nunca se oye hablar?), por lo que mi visión sobre las idiosincrasias, usos y costumbres de esas naciones está filtrada por el cristal de los referentes de amigos, fotos, noticias, internet... de modo que puedo estar errado en mis apreciaciones.
Suelo creer que los noticiarios de cada país son un reflejo válido de los intereses de sus habitantes y de su dinámica social. Los telediarios españoles, por ejemplo, llenos de noticias "del corazón" sobre las aventuras, salud y avatares de los miembros de la realeza menor y de la farándula, demuestran para mi el inusitado interés que existe en la madre patria sobre el cotilleo... y también demuestra que sus bajos índices de criminalidad y su estabilidad económica resultan poco noticiosos. Muy al contrario de Venezuela, donde los noticieros acostumbran iniciar con la sección "sucesos", vale decir, la reseña de cuantos asesinatos cometió el hampa en las horas anteriores.
Me pareció curioso tropezarme con un hecho que en Dinamarca es noticia: La utilización de hermosas chicas en topless ("con las tetas al aire" hablando mal y pronto) para recordar a los conductores los límites de velocidad. Es el tipo de cosas que creo no alcanzaré a ver en vida en estas latitudes. ¿Se imaginan un mujerón exhibiendo su 40-B recién reconstruído (silicona de por medio) en, digamos, la avenida 5 de Julio de Maracaibo, la avenida Caracas de Bogotá o la avenida Urdaneta de Caracas? ¿Que ocurriría primero? ¿El choque múltiple por la distracción, el intento de violación a la chica o la protesta de las "damas conservadoras de la moral inquisidora"?
Creo que, por muy globalizada que esté la humanidad, sigue habiendo fenómenos (como este) que sólo pueden presentarse en ciertos contextos culturales. ¡Como me gustaría vivir en un país donde el hampa y el odio dejen de ser los protagonistas de las noticias!
Y, por supueso, aqui va el videíto:

05 noviembre 2006

"Musiquita Vieja" - Recordando a papá

Hace unos días recibí un correo de un amigo muy estimado y cuya opinión respeto altamente. El correo contenía una referencia a un artículo de José Luís Pardo (el guitarrista de la banda “Los Amigos Invisibles”, supongo) en el que se refería a la música y programas de TV de su juventud, allí me llamó la atención este párrafo:
"Creo que cuando volvemos a escuchar estas discos no nos gustan igual, no nos causan el mismo efecto, simplemente nos recuerdan cosas y nos recuerdan el camino que tomamos para llegar hasta aquí. "
Y es inevitable que yo esté en desacuerdo con esa frase. Verbigracia, escuchar "Corazón Delator" de Soda, entre muchos otros casos, me para los pelos tanto como la primera vez, hace casi 20 años.
Y es también inevitable que estos temas me hagan recordar a Alberto Saldivia, mi papá, fallecido hace casi 3 años. Una de las rutinas de mi viejo, abnegado trabajador que desde que recuerdo tuvo siempre 2 empleos (Supervisor Educativo en el día, Profesor en la noche) era "echarse los palos"(como el mismo decía) con sus panas los viernes en la noche. Era una fija, ya se sabía que el viernes en la noche era el sagrado momento de compartir con los amigos frente a unas cervezas bien frías o un escocés en las rocas, quizás el único rato de expansión personal que el viejo se permitía; y eso se respetaba.
Al yo crecer, en ocasiones ocurrió que papá llegaba de la parranda sigilosamente, como de costumbre, pero me encontraba despierto; estudiando o atornillado a la mesa de dibujo. En tales casos, agarraba y me decía "Hijo, por favor, póngame una musiquita vieja". Y yo de inmediato buscaba sus lp de José Luis Moneró, la Orquesta Casino de la Playa o Daniel Santos, y me disponía a escuchar sus anécdotas de siempre, así como sus comentarios de melómano, con la música de fondo: La maestría del interpreté de "Di, Corazón", que iba subiendo el tono de voz desde muy grave hasta agudo, mientras el bolero se animaba y se transformaba en son; la sabrosura de la guaracha "El Hueso de María", la narración (no exenta de admiración y hasta envidia) de episodios de la disipada vida de “El Inquieto Anacobero”, y muchas historias de su propia juventud, entretenidas y picantes. Y me atrevería a jurar que cada una de esas viejas, periclitadas y repetitivas canciones de los 40’s y 50’s era revivida, sufrida o gozada por mi papá como la primera vez.
Y en eso, “Hijo de gato, caza ratón”. No tengo problema alguno en saltar de lo ultimísimo de Scissors Sisters a Melissa, avanzar hasta La Oreja de Van Gogh y aterrizar en Guns ‘n’ Roses. Y disfruto la “musiquita vieja” siempre, como la primera vez o más; con la catarata de recuerdos que trae consigo. Lástima por el fulano José Luís Pardo… ¡si supiera de lo que se pierde!

29 octubre 2006

Belleza Distorsionada

"Una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de si misma"
Agrado.-

Cuanta realidad hay en esas palabras del monólogo de la Agrado en "Todo Sobre mi Madre", quizás mi escena cinematográfica preferida de todos los tiempos. Pero ¿que pasa cuando lo que cada quien sueña de si mismo implica transformarse radicalmente? El modelo de belleza convencional actual (sobre todo el femenino) progresivamente deja de asociarse con lo humano para cada vez parecerse más a la muñeca barbie, que de ser una mujer real tendría una cintura de 47 cms. un busto de 98 cms. y sus piernas un 20% mas largas que la dimensión promedio. ¿causará extrañeza entonces que existan niñas de 8 o 10 años que en lugar de jugar a la semana o a las muñecas estén en tratamiento para combatir la anorexia?.

Hace poco hallé este video, muy impresionante:



Pareciera vislumbrarse un retorno al canon de belleza terrenal, posible, integral. Y la firma Dove se lo ha olido, e inteligentemente lanza su campaña "por la belleza real". Particularmente aplaudo esa iniciativa, ya estoy más que harto del encasillamiento de los patrones estéticos, que llegan a lo risible en muchas ocasiones. Ya les pongo un ejemplo que tengo a mano.

Resulta que hoy compré un periódico que jamás leo (no me gustan los titulares que usan la jerga malandra, tipo "mafafa caleta en un bus, caso burda de enrollado"), para buscar una información específica allí. Con no tanta sorpresa veo que más de la mitad de la revista dominical (dedicada a la mujer) del pasquín de marras está dedicada al "fashion", como si el cerebro femenino nada más funcionase bajo el estímulo del olor de la laca o de esmalte de uñas, y el éxito se midiese por la cantidad de liposucciones y los ml de botox (bueno, conozco gente así). De allí extraigo los siguientes comentarios, que pisan la fontera entre ingenuidad y estupidez:

-"La Higiene corporal es tan importante que suelo ir una vez al mes a un centro de belleza a depilarme. La depilación da una sensación de frescura y limpieza". (este comentario lo hace un hombre que tal vez nunca vió el comercial de jabón banner, cuyo slogan era exactamente igual a los beneficios que el atribuye a la depilación)

- "Para estar en la línea recomiendo no seguir una dieta estricta sino saber combinar los alimentos" (Miss Venezuela 2003, descubriendo el agua tibia)

- "En reuniones sociales no combinar bebidas alcohólicas. Tomar solamente whisky" (Mister Turismo 2006, que por sus gustos debe ser un nuevo rico de la boliburguesía)

-"Para reafirmar la piel recomiendo comer con frecuencia salmón" (Una ex candidata a Miss Venezuela, versión femenina de lo anterior)

-"Los gordos si tenemos complejos" (un periodista de farándula a quien provoca decirle "serás tu, mijito" o "pregúntale a Jack Radcliffe a ver si los tiene")

Pero al pasar la página, luego de nutrirnos con esas intelectuales aseveraciones ¿que vemos?
Las nada dietéticas recetas de quesillo de piña, mermelada de mora y chuletas de cerdo al curry.
Un poco incongruente la cosa ¿no? Espero nunca perder la visión de la frontera entre salud y obsesión. Bueno, con mis 115 kilos, mi amor sincero por la comida abundante y mi panza cervecera orgullosamente llevada, creo que no corro ese riesgo.

Y de regalo, el genial monólogo de la Agrado, haciendo click aqui

20 octubre 2006

Soy gocho, montañés y rural, a mucha honra.


Cuando era niño, escuchaba mucho una empírica correlación geomorfológico-caracterológica, que pregonaba que los habitantes de tierras montañosas son cerrados, tímidos e introvertidos por la ausencia de amplitud en el horizonte, en contraste con la franqueza, extroversión e impulsividad de los nativos de la tierra llana de ilimitado horizonte. No se que tanto haya de cierto en ello, ni de donde nació ese empeño de retratar al montañés como una especie de semisalvaje hosco. Lo que si puedo aseverar es que así como “la cabra tira p’al monte”, en términos generales los gochos tiramos pa’la montaña. Es una suerte de magnetismo atávico que nos impulsa a reencontrarnos con los escarpados paisajes y las vivencias que poblaron nuestros años mozos, magnetismo al cual no soy ajeno. Por el contrario, sigo su influjo con orgullo y placer.

Disfruto, como no, de los encantos de la playa, de las ventajas de la vida urbana, de la contrastante belleza de los paisajes desérticos, de la exuberante vitalidad de las selvas… pero nada me conmueve ni extasía como las montañas. En la tradición china, la montaña simboliza la elevación espiritual, el encuentro con el cielo. Y eso es exactamente lo que siento cuando me sumerjo en la contemplación de un paraje montañoso. Puedo permanecer por horas siguiendo las evoluciones de los patrones luz-sombra sobre las faldas, las metamorfosis de las nubes, las variaciones en los tonos desde verde hasta gris plomo según la distancia a la que esté la vertiente y la orientación de la luz, el inesperado brillo plateado de las hojas del yagrumo… y también disfrutar de gozos mas terrenales como la sencilla, abundante y sabrosa comida que suele acostumbrarse ingerir en estos parajes, con el aliciente de ese frío natural que abre el apetito.

Quizás, como dijo alguien que conozco, esas cosas sean “puras pendejadas”. Pero creo que cada quien es libre de disfrutar de las “pendejadas” que prefiera, ya sea jugar Playstation, leer a Corín Tellado o aprender lenguas muertas. Yo me escapo a mis montañas cada vez que puedo, y pocas veces me siento más auténtico que en tales ocasiones.

La foto fue tomada por Pablo hace pocos días, en el estado Mérida.

08 octubre 2006

Yma Sumac

Años setentas tempranos. Me recuerdo jugando cerca de la sala de mi casa una canicular tarde sabatina, e interesándome por una conjunto sonidos extraños que emanaba de su majestad el televisor. Primero un vozarrón muy bronco y profundo exclamaba "adonde... adonde... adondeadondeadonde"e inmediatamente la voz mas chillona que hubiese escuchado hasta el momento gritaba "áo... áo... áoáoáo". Lo sorprendente es que ambos sonidos provenían de una misma garganta, la de una mujer ataviada de forma inusual (aunque a principios de los setentas TODAS las mujeres se ataviaban de forma inusual). No supe su nombre hasta mucho despues, pero si recuerdo que mi hermana Carmen me advirtió "Esa es la canción de los pájaros de Hiroshima, es arrechísima". Y si ella decía que era arrechísima, pues lo era, ya que su opinión era ley para mi en esos años. Y pasó el tiempo y recurrentemente recordaba ese episodio sonoro.

Albores del siglo XXI. En una taguara interesantísima por lo sórdida se presenta un show drag. Un efebo cuasi anoréxico aparece ataviado con plumas y capas de tela translúcida vocalizando un mambo en el que se alternan voces muy agudas y graves, mientras baila con frenesí. Mi ignorancia en estos temas del arte y el espectáculo me impulsa a preguntarle a mi vecino de barra cual era la diva representada en el show. Y el me mira con cara de "no puede ser que no sepas" y me respnde "pues Yma Sumac".

Y gracias al show de marras descubrí la prodigiosa voz y todo el halo de leyenda que envuelve a esta peruana que se dice descendiente de la realeza inca. Su rango de 5 octavas en el canto no ha sido superado por ser humano alguno. Su presencia escénica y talento le granjearon una marea de seguidores en los años 50 y 60. Conseguí ccn algunos amigos melómanos algo del material discográfico de la diva en cuestión, interesante y denso, inteligentemente creado para resaltar sus dotes. Y aunque no lo he confirmado, prefiero creer que el catálogo de voces agudísimas y gravísimas que escuché en mi niñez provino de Yma Sumac. Es que dificulto que alguien más pueda cantar así.

Zoila Augusta Emperatriz Chavarri del Castillo (es decir, Yma Sumac) conserva su voz y su salud, como consta en el site www.yma-sumac.com

Y de regalo, un videíto de Yma Sumac, de un tema que me gusta por el modo como va subiendo el tono de voz desde bajo profundo hasta soprano coloratura (bueno, creo que se dice así)

30 septiembre 2006

Haciendo de todo

Hay épocas en la vida de cada quien que, vistas en retrospectiva, sorprenden por lo productivas. Y uno se pregunta ¿Y como hice para lograr todo eso? Afortunadamente, recuerdo varias temporadas signadas por ese conglomerado de logros (de todo tipo), épocas cuya evocación ayuda mucho a salir de los abismos del fracaso o el estancamiento, platos amargos de los que también todos hemos probado un poco.
En estos últimos días han coincidido varios ocupaciones, varios proyectos en mente, y aspiro que este final de 2006 sea recordado en el futuro como una temporada en la que me esforcé duro y recogí frutos.

Estoy eufórico proyectando un edificio multifamiliar (oportunidad que hacía algún tiempo no tenía), a menos de 50 metros del edificio donde actualmente hago la residencia de obra; sueño despierto y dormido con la distribución de sus espacios, con el modo de aprovechar cada metro cuadrado, de hacerlo atractivo, confortable y notorio sin abultar el presupuesto. Tambien estoy enfocado en dar correctamente los pasos que me permitirán (por primera vez en mi vida) tener un vehículo 0 Km. Encontré por fin un carrito que se adapta a los tres factores fundamentales para la selección: Que se adapte al tamaño de mi bolsillo, al tamaño de mi cuerpo y que tenga un diseño que me agrade. Todos los vehiculos que he tenido antes (con excepción del Nissan Patrol '76 que me robaron en 1993) solo cumplían la primera condición.

Paralelamente, estoy procurando reestablecer lazos con l@s amig@s con los que por algún motivo he perdido contacto, a la vez que tratando de reencontrarme con las cosas que me gustan demi terruño. Y por ende, planificando viajes. Un montón de cosas que aspiro lograr en su totalidad. Claro, en ese maremágnum, es inevitable que algo se descuide un poco. En este caso, mis blogs.

Espero volverpronto con excelentes noticias!

10 septiembre 2006

Sobre el Autoritarismo



"Porque yo digo y punto".
"A usted se le paga por trabajar, no por pensar".
"Aqui se hace lo que yo digo, y al que no le guste, que se vaya".
"El que no está conmigo, está contra mi".

Creo que no hay nada que me enfurezca y saque más de mis cabales que el autoritarismo. Con este término no me refiero sólo a una forma de gobierno, sino al abuso de poder en todos los ámbitos: familiar, laboral, interpersonal. Hay autoritarismos sutiles, que se confunden con el engatuzamiento, y autoritarismos grotescos que rozan la humillación. Ante este intento de vulnerar la natural libertad humana hay respuestas rebeldes, casi siempre inútiles pero necesarias, respuestas evasivas, funcionales pero difíciles de sostener a largo plazo, y respuestas serviles, para mi tan detestables como el propio autoritarismo.

Crecí en el seno de una familia matriarcal de línea dura, y la irracionalidad de las órdenes emanadas y de las reglas establecidas me obligaron a invertir largas horas de tiempo, tratando de encontrar el motivo que configuraba disposiciones tan obtusas. En varios casos, renuncié a encontrarlo, en pro de la armonía. Es muy difícil sostener un estado de pugna permanente con la familia; así lo entendimos las partes en conflicto y firmamos una amnistía tácita sobre el féretro de mi viejo. No obstante, de algún modo agradezco esa crianza marcada por el autoritarismo: Aprendí desde muy joven a reconocer este cáncer en todas sus formas (hasta en las más sutiles), y desarrollé formas para combatirlo: El diálogo, la racionalización de las situaciones (cuando se puede), la evasión (cuando es algo pasajero o de escasa relevancia) o el enfrentamiento directo, cuando no queda otra salida.

Más fácil es encontrar el motivo de los autoritarismos gubernamentales: Ambición pura, aderezada con intentos de compensación de complejos de inferioridad y adobada con abundante resentimiento familiar y/o social. Circunstancias parecidas rodean el autoritarismo laboral, que muchas veses desemboca en mobbing o acoso moral.

Las personas de naturaleza pacífica solemos ser blancos frecuentes de conductas autoritarias, que en la mayoría de los casos soslayamos aplicando técnicas evasivas. Hasta que nos arrechamos. Y allí todas las respuestas contenidas estallan como una supernova.

¿Nos arrecharemos los venezolanos? Cada vez que leo o escucho cosas como "ordene, mi comandante" ansío mas ese momento, que a la vez temo por la espiral de violencia que es capaz de suscitar.

Mas sobre el autoritarismo en:

Ponencia publicada en la Universidad de los Andes
Definicion en Wikipedia
Autoritarismo Laboral

20 agosto 2006

El kitsch venezolano. Datos para ser un auténtico cachicamero.

¿Será por el clima caluroso e impredecible, sin la rígida imposición estacionaria de otras latitudes? ¿Será por la naturaleza generosa y exhuberante? ¿Estará el asunto imbuido en los genes? El caso es que resulta innegable esa correlación entre ser latinoamericano y mostrar un espíritu barroco, recargado, alejado verbigracia de la gótica severidad teutona o del exacto minimalismo nipón.

Ya en la colonia, la fuerte presencia del churrigueresco mezclado con elementos étnicos y llevado a su máxima expresión, da fe de esa rica y casi siempre desordenada acumulación de elementos que se pone de relieve en el habla, gestos, procederes e idiosincrasia de buena parte de los habitantes de este lado del mundo.

Hoy en día, los venezolanos, al igual que otros hispanoamericanos, manifestamos de un modo muy especial ese horror al vacío en el vestir, la decoración, la personalización de nuestros bienes. Pero a veces incluso en esta tierra de realismo mágico y exageraciones comunes, el exceso barroco traspasa el límite. Y estamos entonces en presencia de la forma local del Kitsch, que se califica con un adjetivo curioso, pero muy sabroso de pronunciar: Cachicamero.

La bonanza petrolera, el nuevorriquismo de los años 70, la poderosa presencia de la cultura estadounidense han impulsado de manera notoria ese carácter cachicamero que nos es inherente a casi todos los venezolanos. Bajo la filosofía de "No basta poner el huevo, hay que cacarearlo", muchos de nosotros procuramos poner en evidencia (o fingir) que tenemos dinero, hemos viajado, estamos a la moda, que tenemos un origen humilde pero hemos luchado a brazo partido para cumplir nuestro sueño, etc. La cosa es tan fuerte que viene a ser uno de los primeros aspectos de la idiosincrasia local que absorben los inmigrantes. Pero como hasta para ser cachicamero se requiere cumplir ciertos preceptos, aqui va un desordenado y casi caótico (no podía ser de otro modo) minicatálogo de manifestaciones cachicameras típicamente venezolanas. Muchas de ellas tienen que ver con la decoración de interiores, pero tambien las hay referidas a la vestimenta, al mantenimiento del vehículo, etc. Hay cosas viejas y nuevas, total el kitsch nunca pasa de moda. Son bienvenidos los aportes, sin miedo ni pena, ya que todos somos cachicameros, aunque sea un poquito!

a) CARRO CACHICAMERO. Todo carro cachicamero que se respete debe estar adscrito a la moda "tuning" es decir, recargado de accesorios y decorado con algún tema en boga como matrix o el hombre araña. Si el presupuesto no da para tanto, se pueden usar los siguientes aditamentos:
- La calcomanía que, con caligrafía de Coca-Cola, reza “Cojo-Culo”
- La pegatina de un oso antropomórfico (el de la polar) largando un flato tipo nube-humito, sobre la palabra GASE-OSO
- Un cd o un zapatico de niño colgado del retrovisor interno.
- Una alfombra de peluche (preferiblemente naranja o marrón) sobre el tablero, si se quiere complementada con un forro de volante a juego.
- Un sistema de iluminación estilo nave de Encuentros Cercanos del Tercer Tipo bajo el carro
- Tazas rodantes (siguen girando aun despues de detenido el vehículo)
- Corneta (claxon) con el sonido de la Lambada, el Alma Llanera o El Rey
- Todas las calcomanías de frenos, silenciadores, escapes, cámaras etc. que sea posible pegarle, siempre y cuando estén en inglés.

b) LOOK CACHICAMERO. Este tema es más espinoso, ya que varía de año en año, e incluso lo que a una persona se le ve cachicamero, a otra no. Siempre es util, para lucir un look realmente cachicamero, imitar algunas de las personas que aparecen seguido en el canal E! Entertainment Television, sobre todo las "crossover" como Christina Aguilera. En todo caso, aqui van algunos tips útiles para verse bien cachicamero, de acuerdo al género y al estilo que queramos cultivar
- Estilo gaitero: Pantalón blanco, mocasines Thom Sailor o Fullchola sin medias, camisa hawaiana o chillona abierta hasta el ombligo, profusión de cadenas de oro o goldfilled. La ventaja de este estilo es su versatilidad, con la adición de unos lentes bien oscuros se pasa al estilo narcotraficante, una chaqueta de cuero crea el estilo PTJ, mientras que dejando la barba sin afeitar 4 días se transforma en el estilo Forza Italia, cada uno más cachicamero que el otro.
- Estilo mamita reguetonera: Blusita corta rosada o negra con escrito tipo "No soy INTERESADA pero me gusta VIVIR BIEN" que deje los cauchos al aire, chor o minifalda, cholas o zapatos de goma de plataforma, piercing en algún lado, cabello liso a juro o con peinado étnico de trencitas, chicle bomba en la boca, celular en la mano.
- Estilo profesora de Contaduría: Talleres de lino y blusa blanca con golas, enormes prendedores de camafeo o florales, boca muy roja, en el mismo tono de las uñas, peinado estructuradísimo, medias panty con zapato cerrado.
- Estilo retro: inspirarse en personajes cachicameros del pasado como Trino Mora o Blanca Ibáñez siempre es una buena idea, se va sobre seguro, y además lo retro está en boga desde hace como 15 años. Se pueden incluir aquí las pantuflas bordadas, la derecha con la palabra RECU y la izquierda con ERDO y las franelas que dicen “Alguien estuvo en Mérida (o Puerto La Cruz, Canaima, Maracaibo…) y solo me trajo esta piche franela”.

c) CASA CACHICAMERA: Las desaparecidas revistas "Kena" e "Ideas" y los programas televisivos de manualidades sembraron la semilla que hoy riegan Casa Club TV y Utilísima TV. La filosofía es la misma: Mientras mas "adornos" (periquetes inútiles para ocupar las mesas y paredes) tenga nuestra casa, mas felices seremos y mas nos querrá nuestra familia. Hay millones de elementos para que la casa quede bien cachicamera, se pueden destacar los siguientes:
- El set de patos de yeso posados en guacales con sus pescuezos exánimes hacia abajo (muy común en la decoración “contri”)
- El juego de aves en altorrelieve con escarcha en las alas, para colocar en la pared.
- Las garzas de jardín en madera pintada y alambre
- Las figuras de barbotina inspiradas en la colección “mamíferos” de Parmalat. En general, toda figura de barbotina es cachicamera.
- Las lámparas de pitillo y latas de manteca
- Las muñecas envueltas en plástico y colgadas, altísimas, inalcanzables, en la pared del cuarto de la niña.
- Los tapetes de ganchillo, sobre todo si sobre ellos se posa un recuerdo de primera comunión, un portarretratos con una foto en pose o algún “reciclaje decorado”
- Los portarretratos con fotos en pose. Una de mis preferidas es aquella donde alguna fémina aparece acunando un Niño Jesús de yeso, con cara de “yo no fui”.
- Los reciclajes decorados, objetos utilitarios que se transforman en adornos. En mi casa habían unas planchas antiguas orladas con flores de migajón de pan, y he visto vetustas máquinas de escribir convertidas en receptáculo de frutas plásticas.
- Las flores y frutas plásticas, sobre todo si se colocan dentro de un recipiente o búcaro de vidrio con pretensiones de murano. El summum del asunto se da cuando el jarrón se parte y es reparado; así, luciendo la gris cicatriz del Soldimix, regresa cual ave fénix a posarse sobre su tapetico de ganchillo.
- Las miniaturas de bronce con un sacapuntas adentro. Las hay en forma de balanza, plancha, fonógrafo, buque y un sinfín mas. El efecto cachicamero aumenta si son exhibidas en fila, generalmente delante de los libros de la biblioteca, que pasan a ser telón de fondo de los adornos. En este caso, conviene que los tonos de los lomos de los libros combinen con el bronce. Es muy recomendable la periclitada Enciclopedia Salvat de Grandes Temas (1976), con sus lomos grises, marrón, verde y azul.
- Los lápices gigantes con una cabeza de Pluto, Mickey o Goofy en el extremo. Esto, además de ser un adorno, era indicio de que la familia había viajado a Disneylandia o Disneyworld, o al menos tenía amigos que lo habían hecho.
- Las toallas de Pikachú, Pochacco, Mazinger Z o cualquier manga japonés, enmarcadas como si fuesen cuadros.
- Los copetes de cama con pretensiones. Destacan los de aglomerado simulando madera con detalles de cabilla doblada simulando hierro forjado (corriente "contri") y los de formas aerodinámicas forradas en semicuero con un reproductor de cassette y cornetas incrustados, y con instalación de luces intermitentes. (corriente sideral). Ambos suelen ir acompañados de cubrecamas de peluche naranja o marrón.
- La costumbre de guardar las bolsas de tiendas gringas para usarlas cuando resulta inevitable la poco glamorosa tarea de salir con una bolsa en la mano.
- Los recipientes de vidrio con agua coloreada y una o varias flores plásticas adentro.
- Los forros para la tapa del water y el papel higiénico en tela tipo toalla ("contri"), o plástico en colores chillones (sideral)
- Los juegos de sábanas de Hello Kitty, Patti & Jimmi, Star Wars y similares.

Y no sigo porque este post está tan largo que creo que nadie leerá esta línea.

13 agosto 2006

Un encontronazo con la policía de la moda

A veces, con la curiosidad de saber como somos percibidos los venezolanos por otras culturas, me paseo por foros y websites de turismo europeos y norteamericanos. Aparte de los clichés de siempre (naturaleza hermosa, inseguridad, gente hospitalaria, escasa o nula infraestructura turística, impuntualidad) me encuentro siempre con una advertencia acerca de lo importante que es para nosotros la formalidad en el vestir, sobre todo cuando se recibe una invitación a una fiesta. Es para muchos incomprensible esa manía que tenemos de andar haciendo gala de fluxes y corbatas, vestidos largos y tacones en un calorón de 40 grados. Estas políticas vestimentarias tácitas a veces se hacen represivas, y encuentran refugio en un impensado lugar: Algunas universidades e institutos universitarios privados y militarizados.

Siempre he tenido problemas con aceptar esas normativas que a mi juicio parecen ridículas y que yo llamo “La policía de la moda”. Alguna vez me negué a aceptar un trabajo como docente en una universidad privada porque, antes de revisar siquiera el currículo o de poner a prueba mis conocimientos y habilidad andragógica, la coordinadora, muy compuesta y entallerada en lino, me advirtió, observando despectivamente mi ropa: “Arquitecto, aquí se prohíbe que los profesores usen bluyines, zapatos de goma y franelas… y también está prohibido hablar con los alumnos en el pasillo”. Así que le di las gracias con una sonrisa tan falsa como sus pestañas y salí huyendo de ese lugar.

Pero una vez, tuve oportunidad de desafiar el fashion-establishment universitario de manera tímida, más cerca de Gandhi que de Mary Quant, pero muy satisfactoria para mi.

Trabajaba yo entonces en un instituto universitario donde mi labor era apreciada y mis sugerencias escuchadas. Este instituto tenía una normativa insólitamente sexista: A los estudiantes masculinos les estaba prohibido ingresar en pantalón corto y/o sandalias. Las estudiantes femeninas podían ir en tanga, si les apetecía. Machista e insólito, pero real. Un día, el vigilante de acceso, brazo visible de la policía de la moda del instituto, me llamó para informarme que una persona en la puerta estaba haciendo lío y requería mi presencia. Se trataba de un colega, participante en un curso de extensión en diseño digital, que tenía clase a las 6 en el laboratorio bajo mi responsabilidad, y al que no se le permitía el acceso por el pecado de usar bermudas en una tarde inusitadamente estival. El vigilante, regodeado en su eficiente cumplimiento de deber, me advirtió. “Mire arquitecto, tengo órdenes precisas del director de sede de no dejar entrar ningún estudiante en chores”. El infortunado se debatía entre explicar que su atuendo no era un “chor” sino una bermuda, justificarlo expresando que venía de una sesión de fotografías, y protestar porque se le estaba aplicando una normativa interna a un participante de un curso de extensión. En ese momento, pasó invicta por la alcabala del fashion una despampanante rubia oxigenada con pinta de drag queen, encaramada en plataformas de 20 cm. y cubriendo escasamente su 36-B de cirugía con un microtop complementado con una cuquifalda (mas pequeña que la minifalda). El colega aulló una acusación infantil pero certera: “Mírela, esa tiene más pellejo al aire que yo, y si pudo entrar”. Llamé a su majestad el director de sede, cuya rimbombante voz me informó que en efecto, era imposible permitir el acceso al participante en bermudas, ya que la normativa y la moral y las buenas costumbres y bla bla bla (a partir de allí desconecté los oídos, no pierdo tiempo oyendo argumentos tan estultos). Decidí resolver la cosa de un modo más ejecutivo. Corte el discurso inquisidor del director y le pregunté que si alguien entraba en pantalones largos y luego adentro se quedaba en pantalón corto, sería perseguido y expulsado de la sede. Dudó un momento y me dijo… “bueno, eso es más difícil, supongo que no”. Colgué, y aprovechando que usualmente mi ropa interior es tipo boxer y que mi talla abdominal superaba notoriamente a la de mi colega, me quité el pantalón en la alcabala. Sin tiempo para explicaciones, se los di al participante y le ordené “Póngaselos encima de la bermuda y entre, rápido!” El colega, con mis pantalones sobre los suyos en facha cantinflérica, entró triunfante ante la mirada oblicua del vigilante, y una vez adentro, se los quitó; me los volví a poner, y asunto concluido.

Los vítores de la masiva acumulación estudiantil en la alcabala supieron a gloria… y entendí por que siempre las madres insten en que la ropa interior debe estar impecable “por si acaso”.