Mostrando entradas con la etiqueta leyendas predicciones paradigmas tradicion estupidez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta leyendas predicciones paradigmas tradicion estupidez. Mostrar todas las entradas

07 febrero 2009

Paradigmas Invencibles de Venezuela



Soy frecuente visitante del interesante blog "paradigmas Actuales" (enlace aqui), donde siempre consigo material para la reflexión. Pero hoy quisiera comentar la otra cara de algunos paradigmas, esa cara antipática y pesada que a veces hace desear retroceder la humanidad hasta el homo habilis y tratar de empezar de nuevo con otro plan.

La RAE define escuetamente paradigma como "Ejemplo o ejemplar", mientras que Wikipedia lo presenta como un modelo o patrón en cualquier disciplina científica u otro contexto epistemológico. (Que palabreja, no?)

Para mi, paradigma es un conjunto de creencias que se asumen como válidas, sin detenerse a revisarlas ni evaluarlas. Un ejemplo sencillo? cuando decimos "El sol sale por el este". Resulta que de Galileo para acá ya sabemos que el sol no "sale", porque lo que se mueve es la tierra, no el sol; y seguimos diciendo "El sol sale" o "El Sol se oculta". Pero ese es un paradigma inofensivo. Hay otros que a mi en lo personal me resultan mas dañinos o antipáticos, y cuya permanencia cual quistes en el entorno nacional desafía toda lógica. Dentro de estos destacan:

- La comida: Hirviendo o Helada. Muy común en panaderías y otros expendios de comida al paso, este paradigma establece que ningún alimento se puede calentar solo un poco. Si gentilmente el dependiente ofrece "¿Se lo caliento"? eso significa que el cachito, cruasán, porción de pizza, quesadilla, almojábana o lo que se le antoje dará vueltas y vueltas inmisericordemente en un microondas por varios minutos, hasta que la temperatura del relleno equipare a la de la lava del Vesubio. Por supuesto, la corteza estará apenas tibia; y si usted desconoce este paradigma, morderá con fruición la apetitosa pieza, para descubrir al nanosegundo que por dentro está hirviendo y que tendrá suerte si conserva algo de tejido en las encías. Si usted, advertido, le dice al empleado que no caliente el alimento, se lo servirá frío y reseco, tal como reposa en el anaquel. No sirve de nada pedir que el alimento se caliente apenas un poco. Este paradigma es maniqueo y el cerebro de quienes lo siguen no está preparado para entender el concepto de "tibio". Se aplica también al café.

- La Hora Venezolana: Quienes llegan a esta "Tierra de Gracia" desde el extranjero, suelen llevarse chascos cuando por primera vez asisten a una fiesta, reunión, conferencia o condumio. Resulta que en la tarjeta se citará, digamos, a las 8:00 p.m. y los inocentes deconocedores del paradigma de la Hora Venezolana llegarán a esa hora, para encontrar que a la anfitriona todavía le están tiñendo el cabello, que los mesoneros no han llegado o que el ponente invitado ni siquiera ha aterrizado en el aeropuerto. El paradigma de la Hora Venezolana establece que usted debe llegar una hora, o mejor, dos horas después de lo que se acordó. Hace poco presencié como una persona, a la 1.45 de la tarde, le dijo a otra "en 15 minutos estoy allá buscándote". Esta otra persona durmió una siesta, se bañó, limpió algunas cosas en la casa y estuvo listo a las 4:00 p.m. Hora en la que en efecto pasó el amigo que debió haber llegado a las 2:00 p.m. Todos felices y muy adaptados, menos yo; que aún no me acostumbro a esta deforme anormalidad en el uso del tiempo.

- Su majestad el coleto: En toda familia venezolana hay una autoridad indiscutible: La del coleto. Cuando se está pasando coleto, toda la familia debe adaptar su dinámica a este hecho. Los niños tendrán que ir a jugar fuera, quien lea repantigado en una poltrona o quien converse en un salón deberá abandonar el recinto para dar paso al totem doméstico por excelencia. Y ¡Ay de quien ose discutir la supremacía del coleto o atreverse a proponer diferir el sagrado acto de trapeo! Será anatema, acallado por la furia de quien, cual sacerdote del templo del Pinolín, empuñe el sagrado cetro del palo del coleto; y obligado a vagar errabundo por los suburbios de la casa hasta que el piso esté seco. Y aún así, recibirá injurias por atreverse a dejar alguna miga o mota sobre el reluciente piso, el más noble objetivo del hogar. A veces este odioso paradigma llega a los recintos de trabajo, y se han visto casos de salas enteras de trabajadores que deben dejar a medio elaborar un informe, un memo, un plano o un fotomontaje para que el todopoderoso trapeador deje su penetrante estela de aroma artificial a lavanda sintética y sus vetas de agua polvorienta por todo el lugar, mientras quien empuña esta terrible herramienta deja escapar una sardónica sonrisa breve que rompe la pétrea caraculiambrez que caracteriza a quienes detentan este oficio.

Existen otros paradigmas locales igualmente inmanentes (como "la última y mos vamos" o "la puntica nada mas") pero por no resultar tan odiosos, no figuran aqui.

Y, por supuesto, se agradecen lso aportes!

06 diciembre 2008

Leyendas, predicciones y paradigmas absurdos:

En mi niñez y juventud no existia internet, ni el chat, ni los celulares, ni la TV por cable. Eso dejaba mucho mas tiempo para la lectura, pero tambien para el cotilleo, la charla y el ejercicio de la imaginacion. Ultimamente he venido recordando algunas historias y aseveraciones de tradicion oral contemporanea que circulaban por aquellos tiempos, y que hoy en dia suenan risiblemente extemporaneas, cursis e ingenuas, aqui comparto algunas:

1) El Diablito de Rata: Para quienes somos amantes del jamon endiablado enlatado (Diablitos) era un martirio esta leyenda. Siempre aparecia alguien que era amigo del amigo del primo de un tipo que trabajaba en la fabrica de este producto, que confesaba que el mismo estaba elaborado con carne de rata blanca molida. Segun esta leyenda, bastaba con meter la lata de diablito en agua hirviendo un rato, luego al abrirla se observaban los pelos de rata en la superficie. La verdad es que no se me ocurre como un invento tan ridiculo tuvo tanta difusion, porque para empezar: ¿Donde se ha visto que para que un pelo aparezca hay que someterlo a ebullicion?. A pesar de todo, nunca deje de comer diablitos, y los sigo haciendo con gusto, como todo venezolano que se respete.

2) El limón está a un grado de ser veneno / La carne de cerdo está a un grado de ser pus: Cuando alguien (generalmente una persona mayor de la epoca) musitaba una de estas risibles frases, yo siempre preguntaba ¿un grado en que escala? y la respuesta era una evasiva tipo "bueno, un grado, pues" (algo asi como "usted se calla, menor de edad, que aqui el adulto, y por lo tanto el que sabe, soy yo"). Nunca supe de nadie que dejara de comer limón o carne de cerdo por culpa de esta estulticia, pero si escuché mucha gente repitiendo este disparate, con la misma alienación mecanica con que hoy en dia hay gente que repite "Uh Ah Chavez no se va" sin molestarse en conectar el cerebro.

3) Cierre el paraguas que es pavoso tenerlo abierto bajo techo / No se corte las uñas porque es domingo y eso es malo / No se bañe hoy, que es viernes santo y se convierte en pescado: Esta sarta de idioteces ha sido (afortunadamente) por completo superada, quizás con excepción del cierre inmediato del paraguas que ejecuta mecánicamente la gente al entrar a un recinto. Me imagino será esto un reflejo en nuestra sociedad de "El paradigma de los 5 monos" (una buena version aqui).

4) Los zapatos de goma dañan la vista: Según esta atrevida e invertebrtada aseveración, usar por demasiado tiempo o con demasiada frecuencia zapatos con suela de goma terminaba dejando a la gente miope o ciega. Me imagino esta insidiosa falsedad fue inventada por algun vendedor de zapatos de suela que noto que sus ventas se venian al suelo en los 70s, dada la preferencia de la gente joven por un calzado mas comodo. Cuando me detectaron miopia a los 11 años, hubo quien me dijo algo como "¿vió? yo le dije que eso le iba a pasar, usted usa mucho zapatos de goma". Mi educacion me impidio responder como era debido a esa frase que constituye una violacion de toda logica cartesiana.

5) Aqui va a pasar algo horrible: En los setentas se pusieron de moda dos historias. que siempre le habian ocurrido a la cuñada de la prima de una amiga o al hijo del vecino de un compadre de un colega. En la primera historia, una atractiva joven comienza un juego de flirteo con un caballero igualmente atractivo dotado de impenetrables lentes oscuro (por la epoca de la historia, a juro tenian que ser Ray Ban perita). El galan se acerca a la damisela y entabla una conversacion con ella, haciendo alarde de su vasta cultura, prosapia y labia, pero sin quitarse los lentes en ningun momento. De pronto su discurso cambia, su voz enronquece, y el galan de marras le musita a la femina que el es un enviado de otro planeta que viene a advertirle que huya cuanto antes de la ciudad, ya que va a ocurrir un cataclismo que la destruira. La chica se rie y le pide que pruebe lo que dice. Por toda respuesta el galan-alienigena se quita los lentes y dos potentes rayos de luz brotan de sus ojos, cual espadas de star wars. La chica enloquece y es internada en un manicomio (nadie aclaró nunca como se supo la historia si la chica estaba chalada, y porque nadie mas en la fuente de soda se dio cuenta de los rayos oculares ni enloqueció) Quienes vivan en Caracas (y hayan nacido antes de 1970) quizas recordarán que la supuesta fecha del cataclismo era el 28 de agosto de 1977, y mucha gente realmente se fue de Caracas ese dia; por si acaso.

La seguna historia cuenta que una persona iba por la calle, y ve a una mujer anciana y miserable pidiendo limosna con un niño en brazos. Al acercarse el transeunte, nota que el bebe en cuestion es horriblemente deforme por lo que (sin pizca de discrecion) exclama "¡Que niño tan feo!" A lo que la anciana responde: "Mas feo es lo que va a pasar aqui JAJAJAJAJAJAJAJAJA" (Risa tipo fantasmagórico). El tipo queda aturdido con la risa, y al volver a mirar, la mujer y el niño han desaparecido.

Como ven, ya pasaron mas de 30 años desde el nacimiento de estas historias y nunca se demostro que los diablitos fuesen de rata, nunca se conviertieron en pescado quienes se bañaron un viernes santo, y menos aun les cayo pava, mabita o malfario a quienes se cortaron las uñas un domingo o dejaron un paraguas abierto bajo un techo.

Tampoco ocurrio ninguna catastrofe en Caracas... bueno, aunque pensandolo bien... mejor no sigo, para no terminar, como siempre, hablando del actual regimen.