El cerebro, el corazón y los sentidos invitan a dejar registro escrito de lo que nos acontece, de lo que observamos, escuchamos, paladeamos y vivimos día a día. Aqui presento mi visión personal del asunto.
12 abril 2026
Primer Registro de mi Adultez.
30 agosto 2025
De la ola de calor a Rock FM, pasando por Sowell, la Polimatía, los Kotowaza y la Etnoeconomía.
18 mayo 2024
...Y las gallinas derrotaron a la gramática.
Hace ya muchos años, dialogando con una persona mayor de origen rural en mi tierra natal, se me ocurrió sugerirle que pusiese su dinero en una cuenta bancaria. Me respondió que era una buena idea, pero que no lo iba a “poner” sino a “colocar” en la cuenta. Yo intenté, con la escasa credibilidad y el nulo predicamento que puede tener un adolescente citadino ante un cazurro campesino andino, explicarle que el verbo “colocar” añadía unos matices de intencionalidad y exactitud que eran innecesarios en ese caso; en el que bastaba con usar el común, cotidiano y extendido “poner”. Su respuesta fue: “pero es que las que ponen son las gallinasnnn” con esa “N” añadida al final, tan entrañable y odiada; tan típica de la ruralidad tachirense.
Con lo cual, había indicios de que en mi lar nativo, el verbo poner había sido secuestrado por las gallinas, para hacer referencia exclusivamente al acto de desove de su especie.
No resulta tan de extrañar, después de todo mi tierra es muy gallinera. Desde el uso muy extendido del toponímico “Pata ‘e gallina”, aplicable a cualquier paraje en el que un camino se trifurca, hasta la afición por el hervido de gallina como aglutinante familiar dominical en el hogar de la abuela; condumio de honor para invitados de confianza, o “matarratón” post parranda.
Así que, medio en broma y muy en serio, a veces cuando intentaba referirme al Táchira, hacía paráfrasis como “el lugar donde el verbo poner es exclusivo de las gallinas” (esto, por su puesto, sin menoscabar ninguna de las virtudes de mi terruño, al que sigo amando incondicionalmente).
Y aquí estoy yo, en pleno 2024, enterándome de que el mal se ha extendido por toda Venezuela, según (entre otras fuentes) el X (antes Tuitter) de la RAE: https://x.com/RAEinforma/status/1526529161816326145 y la investigación “El neologismo poner y colocar en el habla cotidiana de los venezolanos”, de J.A. Rojas Saavedra, publicado en la revista “Cambios y Permanencias” Nº 13 y recuperado de: https://revistas.uis.edu.co/index.php/revistacyp/article/view/13327
De este último escrito, rescato este párrafo, que me parece muy descriptivo y casi demoledor:
“Esta investigación muestra algunas consideraciones puntuales acerca del uso, los inconvenientes, la confusión, la ambigüedad en el significado, las creencias erróneas, la falta de conocimiento, la negligencia personal, la alternancia, la mezcla de usos, las construcciones con formas verbales entreveradas, la ultracorrección por sustitución de sentido y la desemantización o desplazamiento del valor significativo de los verbos poner y colocar.”
Esa terrible costumbre hace que se escuchen involuntariamente expresiones tan ramplonas y disonantes como “Mi hija se colocó malita con la gripe”, “Maigualida, no te coloques otra vez el vestido verde, que lo has repetido mucho”, Ayer me coloqué a pensar si vale la pena colocar plata en ese negocio” y demás frases, que parecen dichas por personas “colocadas” en el sentido ibérico del término, es decir, drogadas.
Así que, por lo visto, ganaron las gallinas.
Y con
ese inesperado triunfo avícola, los huesos de mi paisano Andrés Bello, que
tanto hizo por la gramática castellana, deben estar dando vueltas en su tumba como
un pollo en brasa… o mejor dicho, como una gallina colocada a las
brasas.
12 mayo 2024
2 Recuerdos borrados, 1 recuerdo perdido y 1 recuerdo surrealista
Creo que es hecho común la aparición repentina de un recuerdo que se queda rondando en la mente por días, hasta que la dinámica del día a día lo engaveta de nuevo en un baúl de apertura aleatoria, cuya cerradura raras veces funciona a voluntad. Cuando eso me pasa procuro, no obstante, evaluar el recuerdo; buscando darle una segunda vida a aquellos que lo ameriten, y así regresarlos a su baúl con una nueva capa de vivencias.
No obstante, encontrar que ese recuerdo está perdido en un limbo, o que nadie más lo evoca resulta un poco frustrante, y a menuda deja la sensación de que la mente nos está traicionando y tal vez convertimos un sueño o un deseo en recuerdo; cosa que ocurre también. No ayuda el paso de los años, que hace más difícil la diferenciación entre unos y otros.
Así que hoy me propongo, si no arrojar luz, al menos exorcizar por medio de la escritura cuatro recuerdos recurrentes de los que no encuentro evidencia, y en los que tengo mi hipótesis sobre el por qué ello ocurre.
1) EL ARRASE NO FUE SOLO DE LA TIERRA, TAMBIÉN DEL DOCUMENTO: Desde hace tiempo, cada varios meses me viene a la mente un texto que leí en 2000 o 2001 sobre la “operación tierra arrasada”, en alguno de los portales de noticia que estaban en boga en esa Venezuela aun parcialmente encandilada con el oropel de las promesas chavistas; que todavía podían sonar frescas aunque ya empezaban a expeler tufo a descomposición. Recuerdo claramente haber visto en las páginas de analitica.com, de noticias24.com o website similar un texto (que incluso descargué y archivé en su momento) llamado “operación tierra arrasada”. El texto en cuestión, que supuestamente se había filtrado desde las esferas gubernamentales, constituía la hoja de ruta para “refundar la patria socialista” (o algo así de rimbombante y engañoso); lo cual requería eliminar el sistema productivo, cambiar las leyes vigentes, deshacerse de los “inadaptados” que no se amoldasen al nuevo orden gubernamental, etc. El devenir de los acontecimientos posteriores me ha demostrado cuan claramente ha sido seguida esa hoja de ruta, y me ha entrado curiosidad por indagar que otra táctica destinada a permanecer en el poder manejará la dictadura.
El problema es que el texto parece no existir más.
Aparte
de que buena parte del material digital que traje en mi migración se perdió en
2017, incluyendo el archivo con este texto; no existe reseña alguna, evidencia
alguna, referencia alguna que haya podido encontrar al respecto. Dudaría de la
existencia de tal documento, si no fuera porque he confirmado con alguna que
otra persona que aún lo recuerda. Para más sinergia perversa, ese guion de como
destruir un país fue muy poco leído, supongo que por su paquidérmica extensión y
por su ramplonería farragosa (está escrito con esa estilo que mezcla pseudo
épica, resentimiento y queja plañidera, tan común en la izquierda
latinoamericana, y ahora también, en la norteamericana y española). Ni wayback
machine ni las más acuciosas búsquedas en internet muestran nada relativo a
este recuerdo, y si referencias similares provenientes de otros países y
signadas por el típico libreto de villanización del capitalismo. Pero no me doy
por vencido.
2) CUANDO ARISTÓBULO DIJO QUE EL VOTO ELECTRONICO ERA PARA HACER TRAMPA: Es cosa común en algunos políticos con más pragmatismo que convicciones (o moral) el cambiarse de partido, “saltar la talanquera”. El fallecido Aristóbulo Istúriz era experto en estas lides, pasando de AD al MEP, luego de nuevo AD, seguido de Causa R, luego PPT hasta recalar en el puerto seguro del PSUV institucional chavista. Durante sus tiempos de PPT, este partido era parte de la quincalla ideológica que se aglutinaba en torno a Chávez, y que incluía desde el partido comunista hasta la derecha militarera rancia.
Hubo un breve tiempo en que por algún motivo el PPT disentía de las políticas de aquel reyezuelo caprichoso y omnipotente en que devino el susodicho Chávez a su retorno al poder luego de abandonarlo cobardemente en 2002, cuando aquellos incidentes en los que, mediante un código de fácil interpretación en una insufrible cadena televisiva, ordenó a sus sicarios de Puente Llaguno disparar a los integrantes de la marcha opositora que exigía su dimisión. Durante aquel tiempo (2003 o 2004), Aristóbulo Istúriz dio una entrevista al canal televisivo Venevisión en la que, en referencia al nuevo sistema de voto electrónico que estaba por implementarse, por parte de para el aquel entonces integrante “neutral” del Consejo nacional Electoral Jorge Rodríguez (ficha dura del chavismo radical más absolutista, luego de quitarse su mal aplicado barniz de imparcialidad) y la empresa Smartmatic. En aquella entrevista, Aristóbulo dijo algo así como “esas máquinas de votar son una trampa, porque si le mueves la palanquita para acá, el voto viene para acá y si se la mueves para allá, el voto va para allá”. La persona que veía esa entrevista conmigo (lamentablemente ya fallecida) comentó que eso hubiera debido grabarse, para poner de manifiesto el fraude que seguramente iba a ocurrir… y que efectivamente ocurrió (y siguió ocurriendo)
Nadie más que conozca recuerda esa entrevista, y he encontrado un total de cero alusiones a ella en la red. Es más, ni siquiera he encontrado referencias a esos tiempos en lo que Aristóbulo pudo ser considerado como parte de la oposición. Los panegíricos que ha escrito el oficialismo luego de su muerte obvian su pasado da saltos partidistas y sus tiempos (semanas, quizás pocos meses) de oposición al todopoderoso régimen que destruyó, y a esta fecha sigue destruyendo, a Venezuela.
Para
estos dos casos, creo saber lo que pasó: La contratación del borrado digital.
Hay diversidad de empresas que, luego del correspondiente pago, se encargan de
gestionar el borrado de los post, datos, etc. que no sea necesarios para los
fines que fueron recogidos. Esta laxa definición abre la puerta a la
posibilidad de que alguna(s) de las muchas compañías que se dedican a este fin
y que ofrecen servicios como borrado de noticias de internet. Y esto es pan
comido, considerando la ingente cantidad de recursos con la que cuenta el
régimen; recordemos que en la Venezuela chavomadurista, el estado es el gobierno,
por tanto este cuenta con todos los recursos nacionales a su disposición.
3) EL RECUERDO PERDIDO DEL HOMBRE CON CARA DE CULO: En 1993, con una internet incipiente y una telefonía móvil en pañales, las guías telefónicas reinaban como los vademécum absolutos de los números de teléfonos de los usuarios. Para facilitar la comprensión de aquel lector (de haberlo) nacido despues de los años 90s, explico que en aquella sociedad primitiva no estaba extendido el uso de la telefonía móvil, no había ningún dispositivo electrónico que almacenase los números de teléfono de nuestro interés, y nos comunicábamos usando un teléfono fijo, obsoleto aparato que no iba dentro de nuestros bolsillos sino fijado a la pared o ubicado sobre una mesa en casas, oficinas, etc. Dado que no había un lugar electrónico donde consultar los teléfonos si necesitábamos llamar a una persona, oficina, comercio o institución, recurríamos a la guía telefónica, un índice físico, impreso (¡horror!) que listaba los nombres del propietario de la línea y su teléfono respectivo, ordenado por ciudades. Las líneas personales estaban en las páginas blancas, y las comerciales en las páginas amarillas. En aquel año, la guía telefónica vigente en la ciudad donde vivía (San Cristóbal, estado Táchira, Venezuela) incluía los estados de la región andina, Táchira, Mérida y Trujillo.
Esta larga introducción busca contextualizar el hecho de que en la guía de ese año, alguien hizo una broma pesada, de modo que el nombre (que no recuerdo exactamente) de uno de los propietarios del línea del estado Mérida figuraba asi:
Marcano González, Juan Antonio CARA DE CULO…… 789 12 00 34
El tema propició bromas e hipótesis varias, y creo recordar que el destinatario de la broma demandó a la compañía telefónica y recibió una compensación económica acorde.
Lo malo es que ninguno de mis amigos lo recuerda.
En este
caso, también he buscado en la red, sin resultado alguno. Si no permanecieran
de modo tan vívido en mi mente las imágenes de cuando, animados por alguien que
nos dijo “vamos a buscar en la guía al tipo al que le escribieron cara de culo”,
un grupo de amigos encontramos la referencia y estuvimos riéndonos juntos un
buen rato, diría que es una traición de mi memoria. Pero en el próximo caso,
esa sensación se acentúa más aún.
4) LA ESCENA DE “BLUE VELVET” QUE NUNCA EXISTIÓ: El día en que fui al cine a ver “Blue Velvet” en 1987, más de la mitad de los asistentes abandonaron la sala a lo largo del filme, quizás incapaces de entender la mordiente trama o las sutiles referencias. Era en general un público más acostumbrado a la acción de “Rambo” o al sentimentalismo barato de “La Hija de Nadie”. Pero yo y quienes fueron conmigo estábamos atornillados a la butaca, arrobados por lo diferente, por lo inusual. Era como un accidente vial con muertos, te puede parecer horrible pero no puedes dejar de verlo. Uno de los aspectos que más me cautivó del film es su imposibilidad de fijarlo en una década específica. Los modelos de vehículos y la vestimenta de los actores parecen referirse a los años 50s o 60s… hasta que hay una escena (no fundamental en el film) de unos negritos paseando con un boombox y escuchando rap a alto volumen que sitúa al espectador en la década de los 80s sin ninguna duda.
Esa escena no existe.
Al
menos es lo que infería luego de ver Blue Velvet de nuevo en 2022 y no
encontrar la escena, y tampoco referencia alguna a la misma en ninguna de las
críticas de la película. Llamé a una de las personas que fue conmigo a la
función para preguntarle específicamente si recordaba la escena… y si la
recordaba; incluso rememoró como estuvimos hablando de su importancia para
desconcertar al auditorio dentro de la trama. Pero no he encontrado manera de ver
nuevamente la escena en cuestión.
30 marzo 2024
Libros fuera de tiempo
En 1987, cuando las cosas ocurrían de forma mucho más despaciosa que en este mundo post milenarista, leer lo que estaba de moda no era tan difícil. A lo mejor se reseñaban tres o cuatro novedades importantes al mes, y no cincuenta. Y por algún motivo, al menos en mi vivencia personal, aún trabajando a destajo; tenía más tiempo y más dinero disponible, con lo que no me resultaban tan cuesta arriba adquirir libros.
Una de las obras que si logré comprar en el auge de su popularidad fue “La Insoportable Levedad del Ser”, de Milan Kundera. En 1987 comencé a leerla… y la abandoné en la página 37. No logré conectarme ni racional ni emocionalmente con la trama del libro, que en aquel momento me pareció una farragosa mirada al ombligo, algo parecido a un culebrón desprovisto del drama; como si un escandinavo típico quisiese escribir una telenovela.En 2001 la retomé y me la devoré de un tirón; además la entendí y me gustó. Estoy casi seguro de que en 1987 no tenía la experiencia ni la vivencia necesarias como para leer esa obra. Como diría mi amiga Mariela Hernández, me faltaba burdel. Fue un libro fuera de tiempo, y afortunadamente con los años pude compensar los trozos de vida restantes para conectarme con él.Tenía esa referencia en mente cuando, hace unos días, adquirí en una librería de segunda mano “El Club de la Buena Estrella”, de Amy Tan. Dado que en 1993, esa fue una de las películas que se quedó en mi lista de deseos postergada (lista que desde hace algunos años me empeño en reducir), consideré que leer el libro era una idea aún mejor que ver la película… Y ocurrió que mi energía empleada en darle una oportunidad al libro para atraparme luego de un inicio que me resulto blandengue e insípido -algo así como un atol con poca azúcar-, se agotó en la página 72.Y creo que en este caso también me encuentro ante un libro fuera de tiempo, pero por otros motivos. Una obra tan femenina, escrita por una mujer para (aparentemente) ser leída por mujeres, referida a la vida de mujeres; donde las figuras masculinas son meras piezas de decorado contextual, podría tener sentido y gustarme en el siglo pasado. Pero en la sociedad occidental actual, fuertemente ginocéntrica, en la que la masculinidad convencional resulta casi un delito, en la que en algunos países (como es el caso de España) el hombre ha perdido el derecho a presunción de inocencia en los juicios que se cataloguen como “violencia de género” (y que pueden incluir cosas tan inofensivas y baladíes como un piropo o la temperatura a la que se regula la climatización); me pareció casi un acto reivindicativo y de equilibrio no leer tal obra. Evidentemente, la autora no tenía en mente el retorcido giro misándrico que tomaría la sociedad futura el escribir su obra, y obviamente, el hecho de no leerla no contribuye en nada a modificar la situación… Pero no logré superar la sumatoria de una trama sesgada en el contexto de una sociedad sesgada como para continuar la lectura.Aunque en amas obras me refiero a “libros fuera de tiempo”, en el caso de Tan, a diferencia del de Kundera, los motivos para abandonar la lectura dependen más del entorno que de las características del lector.¿Cambiarán las circunstancias de manera tal que hagan grata en un futuro la lectura de “El Club de la Buena Estrella”? Ojalá…
¿Cambiaré yo de manera tal que, pasando a ser un “entusiaste” del wokismo y del “me too”, abjure de mi condición masculina y me transforme en un “aliade” del neofeminismo y por tanto, privilegie las autoras femeninas en mis lecturas, solo por el hecho de su genitalidad? Me cuesta imaginar una peor pesadilla…
26 diciembre 2023
Una vida de fábula
Un día fui a consultar a un
famoso taumaturgo que me auguró que yo, Zoyla Cegarra, llevaría una vida
fabulosa (o al menos eso creí entender).
El hecho de ganarme un importante premio en la lotería esa misma noche
me convenció de su infalibilidad, así que al día siguiente abandoné al
trabajólico de mi novio, dejé atrás mi vida gris y anodina de secretaria y
corrí a comprar boletos para viajes de placer además de ropa lujosa, perfumes
caros y todos los caprichos que siempre había querido darme sin que mis magros
ingresos lo permitiesen.
Al regresar, tres meses de
locura después, constaté que un anónimo hacker había vaciado mi cuenta
bancaria, dejándome en la quiebra.
Tragándome mi orgullo, volví a
casa para pedirle a mi ex que perdonase mi error juvenil y retomásemos la vida
juntos. Me abrió la puerta una mujer a quien yo conocía, Elba Chacón; compañera
de trabajo de mi ex novio, tan trabajólica como el… y que en el interín había
pasado a ser su esposa, como ella misma se encargó de informarme sin reflejar emoción
ninguna en su cara chata y fea antes de cerrarme la puerta en las narices.
Hoy, mientras rumio mi miseria
en el refugio de gente sin hogar en el que me encuentro; muerta de hambre y de
frío como condición permanente, mis días transcurren cavilando sobre que me
llevó a interpretar como “fabulosa” la expresión “de fábula”, que fue la que
realmente dijo el brujo y paso mis noches lanzándole maldiciones a Esopo, Samaniego,
La Fontaine y todos esos que escribieron y reescribieron la fábula de la
cigarra y la hormiga que hoy sufro.
Porque me fuí de Venezuela
La respuesta es simple: Escapando del chavo-madurismo
Y la explicación es la siguiente (para aquellos que no temen leer más de 150 caracteres)
Esta historia no es trágica, ni siquiera impresionante u original, es simple, como si a la proverbial rana de la conocida anécdota del agua que se va calentado hasta hervir, se hubiese escapado de la olla antes de que fuese demasiado tarde.
Confieso que en mi adolescencia tuve mi acercamiento ideológico a la
izquierda civilizada, representada en aquel entonces por Felipe González en
España, François Mitterrand en Francia o Teodoro Petkoff en Venezuela; pero al
tomar conciencia de cuan aguda es la izquierda para criticar, defenestrar en manifestaciones,
obras plásticas o musicales y ridiculizar a los gobiernos tiránicos de signo
opuesto (Pinochet, por ejemplo); versus su ceguera para atreverse a tocar ni
con el pétalo de una rosa a las tiranías afines (Fidel Castro es el caso
emblemático), decidí alejarme de esa tendencia.
Mientras
viví bajo el signo del chavismo en Venezuela, siempre sentí estar nadando
contra corriente. Mis progresos laborales y económicos se aplanaban ante un
entorno caracterizado por su moneda cada vez más débil, su tejido cultural cada
vez más provinciano y endogámico, la progresiva desaparición del acceso a
ciertos elementos propios de un país sano y globalizado, y la creciente
inseguridad.
Cuando
en 2009 finalmente pude viajar fuera de Suramérica por primera vez
(anteriormente, solo había viajado brevemente a Colombia y a Argentina; el
alcance de mis viajes estaba signado por motivos económicos), caí en cuenta de
la abismal brecha en calidad de vida que existía entre mi país y otras naciones
que si habían entrado en el siglo XXI. Esta impresión se consolidó en mis
sucesivos viajes de 2011 y 2013; año en el que tomé la decisión de irme de
Venezuela; a pesar de tener factores en contra como mi edad, entre otros.
Hay tres
elementos (de muchos) que quiero citar como los motivadores primordiales de tal
decisión:
1) 1) El circo montado con la muerte
de Chávez, y prolongado con el descarado robo de las elecciones de 2013, ante
una oposición que me lució excesivamente ingenua, poco combativa y si se
quiere, cómplice.
2) 2) El creciente poder e influencia
de los militares y cúpula chavista, exhibido impúdicamente, y aceptado
(disfrutado, incluso) por muchos juanbimbas en una especie de síndrome de
Estocolmo general.
3) 3) La deliberada (y tristemente
exitosa) estupidización progresiva de la sociedad, a través de un diseño
curricular educativo cada vez más pobre y poco exigente; con el contubernio de
unos medios de comunicación cada vez más chabacanos, ramplones, carentes de
identidad y desprovistos de oferta cultural.
Aparte
de esto hay situaciones anecdóticas puntuales, como la muerte, por atraco a
mano armada, de un vecino frente a mis ojos en la puerta del edificio en que
vivíamos (en un sector anteriormente clase media que se depauperó con la
invasión de un edificio por okupas pro gobierno y la construcción de un
megabloque de viviendas para malandros chavistas en las inmediaciones) y la
destrucción de mi automóvil por una lluvia de pedradas -peñonazos más bien-
venidas desde el barrio marginal (villa miseria, favela) adyacente al
estacionamiento de dicho edificio sin motivo conocido alguno -excepto la
envidia- y sin que se pudiera hacer nada al respecto; todo esto actuó como
detonante hasta que en 2016 finalmente pude emigrar.
El
resto, cualquier migrante venezolano no enchufado lo sabe, porque es similar
para todos. La dificultad inicial, el surgir paulatino y sobre todo, la
sorpresa al ver como ha calado y se ha extendido el discurso miserabilizador
del castrochavismo en otras tierras.
12 septiembre 2018
Mi pais ya no existe
Al menos para mi.De el solo queda:
La herida abierta
Lo que ocupa el espació geográfico donde alguna vez existió
Los millones de terabytes en archivos sensoriales guardados en el disco duro de mis neuronas
Y todo lo que no entró en la maleta de 23 Kilos.
29 septiembre 2016
A Caracas
11 septiembre 2016
Un corazón delator 13 años despues
Ahora, que estoy en fase de cierre de ciclos y de "dejar ir" que llaman, pues me he tropezado con algo que escribí en 2003. Y no quise dejarlo ir. No tenía título y aún no lo tiene, y aunque habla de un corazón delator (como el de Poe y el de Soda), no creo que pueda cometer el sacrilegio de llamarlo así. De modo que con o sin título ahí va:
17 abril 2016
Toda benesuela es ahora mata 'e quinchoncho
29 marzo 2016
... Y me dió por escribir un haiku
El caso es que hoy, pro primera vez en muchos años, tuve unos minutos libres sen mi trabajo. En ese trabajo que me gusta mucho pero que me mantiene con el acelerador pisado y los sentidos en alerta máxima de lunes a viernes de 7:00 am (o un poco antes) a 4:00 pm (o un poco después). De modo que: ¿que hacer con esos minutos libres? Entré en un sitio web de generación aleatoria de palabras. Tomé las 3 que salieron (sol, cuchara, cereal) y con ellas escribí un haiku. Ahí va.
Solo, como sol
un dorado cereal
en la cuchara
Si algún día vuelvo a tener minutos libres, lo volveré a hacer, lo disfruté un montón.
20 febrero 2016
Diálogo imaginario con un marido muerto
Como parte de unos ejercicios que estoy adelantando, en mi empeño de escribir mejor, comparto este texto que se generó según el reto que a continuación transcribo: Escribir el siguiente monólogo interior (20-40 líneas):
"Dirigiéndose imaginariamente a su marido muerto, la viuda, mujer
convencional y estrecha de miras, le reprocha que nunca le hiciera una
declaración de amor como Dios manda". Esa descripción de la mujer me hizo pensar en algunas mujeres evangélicas o protestantes que conozco, de esas que obedecen a pies juntillas lo que sus ultraconservadores pastores les indican, de modo que que bajo sus largas y descoloridas faldas sus piernas van tan peludas como sus sobacos, y su cabello opaco y largo se apiña desmayado en una coleta sin gracia. Me produce cierta curiosidad el hecho de imaginar justamente una protestante al leer la frase "mujer convencional y estrecha de miras", pero aquí en Venezuela es así. En otros países, supongo que esa descripción se corresponderá más con una católica... aunque las que se deben llevar la palma son las musulmanas.23 noviembre 2014
Domingo de metáforas: El Museo de Arquitectura de Caracas y la exposición sobre el Helicoide
El Helicoide, iniciativa privada que necesariamente debió contar con el beneplácito del militar Marcos Pérez Jiménez, prometía un espacio glamoroso, moderno y atractivo para las compras, al igual que cualquier mall de hoy en día. A medida que el tiempo fue pasando, los problemas que enfrentó su construcción, no muy distintos a los problemas que enfrenta cualquier obra, fueron gestionados bastante ineficazmente, o no lo fueron en absoluto. El proceso constructivo quedó inconcluso, y el entorno de esta obra se convirtió en un popurrí de barrios marginales. El Helicoide ha sido usado para albergar damnificados, fue producto de muchos bien intencionados proyectos para instalar allí desde museos hasta ministerios. Posteriormente fue trasladado allí un cuerpo de seguridad gubernamental... y en este régimen militarizado, ha pasado a ser una cárcel para presos políticos, de condiciones bastante inhumanas por cierto, según la OEA. El Helicoide, como toda Venezuela, sufre de ranchosis, e involucionó desde una concepción de alta factura alabada (entre otros) por Pablo Neruda a ser el deplorable escenario de la degradación y humillación que el actual régimen obsequia al que piensa diferente, en cruel remembranza del dictador que dio su beneplácito al proyecto inicial... y a quien no puede negársele su eficacia en la gestión de obras públicas, hoy inexistente.
La muestra está bien curada, y cuenta con valioso apoyo documental, mas resulta difícil (al menos para mi) evitar la depresión que nace al comparar lo que pudo haber sido el Helicoide, el paisaje urbano de la Caracas de los 50, el respeto que en aquel momento existía por el oficio de arquitecto y otros detalles, con la realidad actual, diametralmente opuesta. Por otra parte, para llegar a la muestra se pasa primero por un estridente panegírico a la misión vivienda, y al lado de la misma hay otro ejercicio de adulación a ciertos "partos de los montes" del régimen.
Y así nace el símil entre el Musarq y el depauperado ejercicio de la arquitectura en Venezuela. El Arquitecto Federico Vegas hace una magistral disección de esta obra en un artículo publicado en el sitio web del C.A.V. (disponible aqui), por lo que no me extenderé poniendo de relieve lo que Vegas hace con más base documental y contundencia de la que yo pudiera lograr. Si quiero llamar la atención sobre algo. ¿Cual arquitecto diseñó el Musarq? No lo se. Ni idea. El brochure oficial de la institución de marras se limita a mencionar que el proyecto fue "Diseñado por el equipo profesional del Prof. Juan Pedro Posani". Es decir, la importancia, la representatividad, la médula, la promoción mediática del museo de arquitectura ignoran por completo al arquitecto, y se enfocan en el director (que no es arquitecto), en triste símil a la idiosincrasia Venezolana al respecto, existente desde hace luengos años, pero exacerbada (como prácticamente todos los males de la era democrática) por el régimen militarizado que detenta el poder en Venezuela desde hace ya casi 16 insufribles años.
Debo, eso si, resaltar un detalle. La exposición en ningún caso se pliega en loas al actual régimen, y por el contrario, deja colar que el difunto Hugo Chávez y su sucesor han sido, por lo menos, tan inconsistentes en la gestión del helicoide como problema, como lo fueron los gobiernos antecesores. Prefiero pensar que ello se debe a un ejercicio de sindéresis por parte del museo y no a un no haberse dado cuenta.
06 septiembre 2014
El escuadrón de las patas de pollo
Absolutamente todos los amigos me recomendaban que de forma muy juiciosa ingiriese un caldo de patas de pollo. Algunos acompañaban el récipe con leche de coco y/o infusión de "chocolata" (planta común también conocida como "coneja" de nombre linneano catharanthus roseus), no se si todo esto junto o separado. Yo, que tengo por las sopas un amor parecido al que les profesa Mafalda, nunca estuve muy seducido por la idea. En todo caso, consulté 4 médicos amigos, y resultó que dos estaban a favor y dos en contra de la administración del menjurje de marras, con opiniones que variaban desde "Esta científicamente probada la eficacia de las patas de pollo para subir las plaquetas" hasta "Yo no se como puede ayudarte eso, total, no son otra cosa que pellejo, huesos y mierda".
Por fortuna para mi, me hospitalizaron, y la comida de instituciones de salud privadas raras veces incluye manjares tan dudosos como la sopa de patas de pollo, de modo que me salve de esta ingesta. Y mis plaquetas se recuperaron igualito, aunque alguna noche soñé con una conspiración de mis amigos, persiguiéndome con las patas de pollo en ristre y un caldero humeante.
29 diciembre 2013
Detox
Un día, en medio del agitado programa que me autoimpongo en los desplazamientos recreativos para procurar aprovechar hasta el último segundo y conocer hasta el último cm2, me pregunté por qué, a pesar del endemoniado ritmo, me sentía tranquilo, prístino, liviano, y otros adjetivos similares tan ajenos a los que vienen a la mente al procurar describir la urbe en la que habito.
Y entonces una mirada al entorno que me rodeaba me dio la respuesta.
No había motorizados zigzagueantes y amenazantes sintiéndose dueños de las calles.
No había afiches del muerto ni de sus acólitos.
No había, en el transporte público, personas que se subiesen a fracasar en su intento de parecer animosos, mientras repiten con voz mecánica “buenas tardes señores pasajeros, disculpen que le robemos un minuto de su tiempo y de su atención, somos un grupo de jóvenes que…..”
No había en la vera de las calles perros muertos, indigentes, latas de refresco aplastados, cartones de jugo fungiendo de hogar de las drosophila melanogaster, bolletes de papel higiénico usado, vómito, excrementos, indigentes (con o sin untura de vómito y/o excrementos), ni sustancias inidentificables.
No había gente malencarada, amargada y obstinada de vivir, eyectando su odiosa bilis en derredor (al menos no tropecé con ninguna, aun estando en lugares propicios para ello como mercadillos, aeropuertos y oficinas públicas)
No había adolescentes raquíticas de mirada hueca, preñadas y cargando un niño en brazos mamando de una desmirriada teta y sujetando a otro con la mano, ojalá el primogénito.
No había cadenas televisivas interminables mostrando un cacaseno vociferante, trasbocando su odio con acento cubanizado y gangoso.
No había vehículos “tuneados” perturbando las calles con sus reguetones distorsionados a todo volumen.
En resumen, no había una cantidad de cosas que me resultan odiosas, desagradables e insoportables y que se han transformado en parte integral de mi realidad diaria.
Lo que si había era víveres e insumos en abundancia, espacio despejado para caminar y clima frío, cosas todas estas que extraño en este eterno verano nacional orlado de escasez.
A casi un mes de haber llegado, me aferro a las cosas gratas que aún quedan en el contexto, para prolongar el efecto Detox y evitar transformarme en un alienado habitante de esta benesuela que, gracias al régimen, progresivamente se parece más a Burkina Faso y menos a Venezuela.
La foto está tomada en La Pobla de Vallbona, comunidad Valenciana, España
21 julio 2013
Más tonto y más feliz
09 junio 2013
Brigitte Bardot o dos formas de ser bella
Tal vez para un infante de 9 o 10 años, cual era mi caso, leer eso resultaba algo decepcionante ¿Como iba a dedicarse una mujer hermosa, rica y famosa a una actividad de ese tipo, quizá más adecuada para solteronas feas, anónimas y de escaso busto? Mas con la edad viene el raciocinio, y a los pocos años comprendí cuan loable, humanitario (e incluso inteligente) resultó ese enroque de BB.
Hoy, muchos años después, veo a Brigitte Bardot como un ser admirable. Por una parte, su arrobadora belleza y su estilo de lolita bohemia inspiraron a muchas mujeres y marcaron una tendencia estética bien diferenciada (y se pudiera decir que aún vigente). Por otra parte, su llamado a la conciencia en el tratamiento ético de la vida animal la hacen merecedora de mi respeto. Dos formas distintas de ser hermosa, por fuera y por dentro.
Ojalá tuviésemos mas Brigitte Bardot en esta humanidad, tan sedienta de compasión y autenticidad.
Fotos de BB: http://missbrigittebardot.tumblr.com/
Fundación Accueil, de BB: http://www.fondationbrigittebardot.fr/
24 marzo 2013
Sobre el acto de leer, otra vez
Por otra parte, tropecé con un artículo del español Javier Cercas intitulado "¿Leer nos hace mejores?", bastante corto, denso, lleno de referencias a notables del pasado y del presente y de final previsible: Termina siendo cuestión de gusto.
Pues si. Es cuestión de gusto, pero también de voluntad, de valores, de hábitos. Reconozco que la humanidad está evolucionando de un modo que deja cada vez menos espacio para el plácido hábito de la lectura. Vivir con el acelerador pisado permanentemente y bombardeado por la información inmedita y desechable del twitter, el facebook, el whats app, el pin y mecanismos "lave y liisto" similares no suena muy congruente con echarse en un lugar tranquilo a digerir algunos textos. No obstante, eso no significa que debemos sucumbir a la tentación de poseer un océano de información... con un centímetro de profundidad.
Si usted, estimado lector (guardando como siempre la esperanza de que alguien se tropiece y lea este blog), ha llegado hasta aqui, significa que la tarea de la lectura le agrada y no le pesa, y quizás hasta esté de acuerdo conmigo. Y para quienes no llegaron a este párrafo, pues ni modo. No seré yo quien haga el papel de padre o de maestro, inculcando el necesario amor por la lectura. Muy lamentable que se lo pierdan.
24 junio 2012
De la Planta Libre a la Vivienda Antimotines: Diseño Criminal
Resulta triste pero inevitable decir que en el caso de las urbes latinoamericanas (y sobre todo Caracas), es la protección ante el hampa el factor más relevante para definir nuestra geografía urbana. Y para mi es particularmente lamentable, ya que estudié arquitectura bajo el inocente paradigma humanista que, como Rosseau, sostenía que "El hombre es esencialmente bueno". Entonces no era de extrañar que creyésemos a pies juntillas en las bondades de la "Planta Libre" difundida por Le Corbusier, en la creación de conjuntos residenciales abiertos donde los vecinos convivíesen con cordialidad y sentido de pertenencia, cuidando de su entorno y del ambiente; así como creíamos y practicábamos otros conceptos urbanísticos similares que, a la luz de la realidad nacional actual, resultan risiblemente extemporáneos, ingenuos, carentes de pragmatismo y más aptos para Zurich o Estocolmo que para cualquier población venezolana con más de 500 habitantes.
En mi caso, siento que la realidad me dió una bofetada. Realmente, me he tropezado con un mínimo porcentaje de personas interesadas en la iluminación o ventilación de sus hogares, o en el aprovechamiento del espacio; por no mencionar temas más "poéticos" como la volumetría y percepción espacial de sus hábitats. La preocupación principal, como corresponde a la chorocracia en que vivimos, es evitar que se metan los malandros o los secuestradores, los policías siembra-droga o extorsionadores, y sobre todo los grupos de maleantes auspiciados por el coma-andante que pretenden "ocupar" viviendas y propiedades, como si el ciudadano honesto que ha pasado toda su vida ahorrando para tener un hogar digno tuviese la culpa de que Yuleisy alumbre doce hijos de diferentes padres, y ella, su marido de turno y su prole necesiten una covacha donde malvivir.
En el tejido urbano, sucede otro tanto. Aquellas teorías romanticonas (de Zevi, Benévolo y el autor del sempiterno libro azul de urbanismo cuyo nombre se me escapa, entre otros) sobre la revitalización de los cascos urbanos con la arquitectura como protagonista y con la ciudad cuadriculada en calles y plazas, con una población activa que vivía a distancia peatonal de su trabajo, y otras ramplonerías similares, han quedado obsoletas ante una realidad mucho mas brutal e hiriente; en la que la mayoría de las personas viaja entre cuatro y seis horas al día en los desplazamientos hogar-trabajo y los centros comerciales tipo mall (tan defenestrados por los autores mencionados y por los arquitectos de la izquierda caviar como el difunto William Niño) constituyen el único escape seguro a la agobiante realidad del día a día, en la que nadie tiene tiempo para fijarse en la fachada de una edificación o en la vivencia de caminar por una calle arbolada a la luz de la luna. La actualidad tercermundista ofrece otras experiencias sensoriales menos atractivas a quienes tienen el atrevimiento de caminar por las calles en horario nocturno, tales como el sonido de las balas y el tacto frío y cortante de una navaja en el riñón.
Pero claro, esta es una realidad demasiado fea como para que Kotkin se explaye en ella. Afortunadamente, existen experiencias como la de Singapur, que demuestran que con una política de cero tolerancia al hampa y creación de prosperidad, se puede paliar el tema de la seguridad, y así empezar a idear mecanismos para la reinserción social de los jóvenes sin fundamentos morales sólidos y sin opciones laborales y de obtención de calidad de vida que terminan transformandose en choros. Por el bien de las ciudades venezolanas y sobre todo de sus pobladores, esperemos que el final de esta oclocracia de paso a un timonel más preocupado por el bienestar de la colectividad que por su propia permanencia en el cargo.

















