26 marzo 2006

Supersticiones absurdas

Hay que admitirlo, algunas supersticiones tienen base, sentido, un origen oscuro y plano, pero al menos detectable. ¿No pasar bajo una escalera? Claro, te puede caer encima el pote de pintura, una palustra, cualquier objeto. ¿No bañarse el viernes santo? Bueno, ésta es más inasible, pero tiene un origen facilmente entroncable con creencias pseudoreligiosas, al igual que creer que el número 13 es "pavoso". Hay, no obstante, dos supersticiones cuyo origen no me queda claro, y las explicaciones que he leído al respecto no me convencen. Una es esa costumbre insólita (que he visto hasta en personas muy ilustradas) de evitar abrir el paraguas bajo techo. Otra, esa estulticia de no cortarse las uñas los domingos.

Lo sorprendente de esto es la cantidad de personas que repiten como grabadoras esas lecciones aprendidas sin razonamiento alguno, transmitiendo la estupidez de generación en generación. Y lo peor es que esa costumbre de divulgar la irracionalidad se ha adaptado muy bien a los tiempos que corren. Esos e-mail cadena que rematan con una amenaza; que me han sido enviados "por si acaso" hasta por académicos postdoctorados son prueba de ello.

Y lo preocupante es que una sociedad capaz de tragarse estos camelos es capaz de creerse todo: Que ha crecido el PIB, que Bolívar era zambo, que el CNE será transparente, o que vendán los marines, los marcianos o la divina providecia a quitarnos de encima el incordio que ocupa la presidencia.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Alguna idea para salir del incordio por una vía pacífica? Muchos aseguran que un balazo hubiese resuelto el asunto, otros siguen pensando que Tamayo debío cerrar este capítulo en La Orchila. Pero nada de eso ha pasado y entonces vemos cómo se nos desmorona el país. ¿Alguna idea, aparte de mirar al cielo e implorar velocidad y rapidez en las actuaciones?.

Jogreg dijo...

La tenemos complicada, fíjate: comienza por tener un plan de país (que no tenemos), por unos dirigentes que sepan hacer política (que tampoco tenemos), seguido por la capacidad para convencer a los chavistas (no a nosotros, que ya estamos convencidos) de que el plan de este señor no es bueno, y que el nuestro sí lo es.
Qué te puedo decir que ya no sepamos: o nos enseriamos, o estamos fritos.
Saludos,

Saldivia dijo...

A todo lo que dice Jogreg hay que añadir el incustionable cansancio que sienten muchos venezolanos, agotados de bregar, marchar, protestar, e intentar todos los mecanismos cívicos y civilizados (cosas parecidas pero no iguales) para incentivar un análisis serios de la situación; para ver luego como gente básica, de procederes primarios, amparada en simples renglones de pseudoideología mesiánica pero con el respaldo del pantagruélico estado, trastoca sus intenciones, desvía y falsea sus acciones y pisotea sus derechos. Hasta el mío cid se agotaría. ¿habrá que esperar a que los caimanes se devoren entre si? ¿A que las células tumorales se devoren unas a otras?

Anónimo dijo...

Velásquez Alvaray, Jesse Chacón, el CAEZ,la banda Los Enanos, Mary Pili Hernández... el ventilador está prendido. Uh, ah!

María Cielo dijo...

Bueno... Y algunas supersticiones absurdas han dado origen a modos de comportamiento... Por ejemplo: ahora nos tapamos la boca al bostezar, porque en la antigüedad se creía que si no lo hacías, se te metían demonios al cuerpo...