16 julio 2006

Brazil, 21 años después

En la adolescencia, experimenté varias frustraciones vinculadas al cine, en la forma de películas que quise ver y no pude. Por un lado, la pudibunda comisión municipal que elegía cuales filmes podían ser proyectados, conformada por un sacerdote, un(a) concejal casi siempre semianalfabeta y una "distinguida dama de la colectividad sancristobalense" dejó fuera del alcance del público joyas como "La Última Tentación de Cristo". Por otra parte, la pelazón supina casi siempre me obligaba a elegir entre ir al cine o comprar cartón maqueta, papel croquis, tinta... y generalmente se imponía esta opción, por necesaria. Y finalmente, el acendrado gusto de mis coterráneos por las producciones tipo "Soldado Universal 6" o "La Venganza de la Hija de Nadie" dejaba poco espacio en cualquiera de las dos salas disponibles para cualquier película que no fuese mexicana, "romántica" o "de acción". No puedo dejar por fuera la inexistencia de VHS, Betamax o similar en mi hogar, cosa que hubiera podido colorear un poco tan grisáceo panorama.

Así pues, mi afición al cine se alimentaba de leer la columna "La Gran Ilusión" de Alfonso Molina en El Nacional, y de cruzar los dedos para que las obras que me gustaban llegaran (al mes, a los dos meses, al año...) a la cartelera local. Por ejemplo, después de esperar 6 meses que llegase a la cartelera "Betty Blue, 37.2 Grados en la Mañana", mi amiga y compañera de tribulaciones cinematográficas Reina Contreras me llamó para decirme que ese día la presentarían en única función... cosa terrible considerando que dos días antes había sido operado de la miopía en ambos ojos, y tenía prohibido salir, serenarme y LEER por un mes. Pero yo no iba a pelar ese boche, así que le pedí a Reina que me buscase, con el pretexto de ir a un cumpleaños, y después de pasar la aduana materna, reestrené mis ojos en el cine, detrás de los lentes negrísimos tipo Seguridad Nacional que me dió mi otro cómplice en esas lides, mi papá.

Con "Brazil" de Terry Gilliam no tuve tanta suerte en su momento. La escasa semana que estuvo en cartelera coincidió con una combinación de sequía monetaria y asignaciones universitarias en cadena; así que mi punzante anhelo de ver esa suerte de reinterpretación de 1984 o Metrópolis quedó en la gaveta de los deseos no cumplidos. Alguna vez vi que se anunciaba como estreno del domingo en las televisoras, pero nunca se dieron las condiciones para instalarme a verla como es debido. Hasta que hoy, 21 años después, gracias a la tecnología del DVD, al vendedor de la plaza de los museos y a Pablo que la avizoró, saldé esa antigua deuda.

Y (quien lo diría) me alegro de no haberla visto en1985. Se me hubiera escapado la sutil ironía, la acertada visión prospectiva, el acercamiento a la realidad hoy palpable y que quizás en aquel momento mi inmadurez, ingenuidad y el espejismo de un país aún próspero me hubiesen impedido imaginar. Brazil es brutal, contundente, sin llegar a ser tan oscura como 1984 ni tan poética como Metrópolis, plasma momentos de realismo sorprendente, como la obsesión de algunos con el aspecto "joven por siempre" a través de las cirugías, o la escena en que una niña de tal vez 5 años pide de regalo de navidad su propia tarjeta de crédito, duro de imaginar hace 21 años, perfectamente posible hoy en día.

Esta época en la que paradójicamente (al menos en Venezuela) la informatización de los procesos coexiste con la excesiva burocratización y rol intervencionista del estado hace que Brazil sea catalizador de reflexiones. Así que no puedo más que recomendarle a quienes amablemente visitan este blog que la vean... o la re-vean. Más información sobre esta obra maestra en:
http://www.trond.com/brazil/ (Comunidad de fans de la película - en Inglés)
http://www.imdb.com/title/tt0088846/ (Reseña en Internet Movie Data Base - en Inglés)
http://es.wikipedia.org/wiki/Brazil (Artículo en Wilkipedia - en Castellano)
http://www.planetacine.com/historia/brazil020/index.htm (Reseña crítica - en Castellano)

5 comentarios:

rafico dijo...

La vi hace tiempo, en un ciclo que trataba sobre los realitis y el gran hermano.

Sus escenas dantescas y hermosas.
Su trama visionaria.

Que buen recuerdo me has traído.

Los filtros que construimos nos dan siempre una perspectiva distinta.
Somos uno (como entes), pero somos a la vez varios según nuestros estados.

Hasta pronto.

Naky Soto dijo...

Arquitecto querido:
Le tengo buenas noticias. He retransmitido su nota al propio Alfonso Molina, con quien tengo el gusto de trabajar hace unos meses, y que además de sonreír ampliamente, presumo tendrá a bien responderle.

Seguiré su recomendación a pié juntillas, y ya le comentaré mi impresión ¿vale?

Un abrazo como de Imax,

Silmariat, "El Antiguo Hechicero" dijo...

Don Saldivia:

Mi abuela "La filósofa" me decía: "Todo llega en su justo momento", al leerle la recordé -soy un romántico, a pesar de lo que piense la "Doña Bárbara de las letras", la Srta. Soto-.

Yo también me perdí muchas películas, por sus mismos motivos, ahora con la perspectiva de la edad las disfruto. Claro que el contexto ha cambiado, pero lo bueno siempre es mejor.

Todo lo mejor para Usted y los suyos, siempre.

Anónimo dijo...

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Camilo Ernesto Reyes Rodriguez dijo...

Yo tengo esa peícula en DVD (Junto con 1984 y Metrópolis) y de verdad son muy buenas en su estilo...

Por otra parte... Es increíble que un tu época de "teenager" (los 70) existera ese tipo de "censura" con las películas...